El engaño

En los últimos años distintos engaños han tenido un impacto directo (y profundo) en mi vida.

Una novia que me engañó con otro hombre en la víspera del viaje en el que le pediría que se casara conmigo.

Otra novia que me ocultó que estaba casada hasta que ya estaba completamente enamorado de ella.

El engaño recurrente, durante años, del marido de mi hermana y sus implicaciones para la relación con mi familia.

Una chica que mintió sobre su edad al contactar conmigo a través de una red de contactos.

Otra que tampoco dijo que tenía un hijo hasta que la conocí.

Una más que me dijo que estaba casada y que luego resultó que no.

En fin…

Me duele cuando me engañan.

No me importa que me rechacen, ya sea que lo digan sin más o que me den largas explicaciones, pero que me digan que “No” de frente.

Odio las excusas falsas, las medias verdades o las mentiras piadosas.

El engaño es una forma de minar la confianza en lo que nos rodea y, en último caso, en nosotros mismos.

“Si todo el mundo engaña, ¿por qué yo no?”.

A veces me siento como un tonto pretendiendo que puedo seguir adelante a pesar de tanto engaño e intentando no caer en lo mismo.

He tenido oportunidades para engañar, pero mis valores han sido más fuertes.

¿Realmente merece la pena ir en contra de la corriente generalizada?

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