Perdonar

Hace poco leí en una publicación electrónica que los empresarios deberíamos aprender que tenemos que portarnos bien con la gente que ha sido cruel con nosotros.

En mi caso, como mi ser profesional tiene mucho que ver con mi forma de ser personal, me cuesta separarlos y por eso cosas del trabajo me afectan personalmente.

Algunos antiguos empleados se han portado tan mal conmigo, que no acabo de entender qué he hecho mal con ellos.

A una le ofrecí un contrato, pero me dijo que prefería seguir de freelance.

Se intentó quedar con el negocio, porque se hizo amante del cliente.

Al final, por un tema de mi contrato no pudo quedarse con el cliente e hizo que nosotros lo perdiéramos.  En mi enfado no le pagué lo que me exigía y me demandó.   Contra toda noción de justicia, tuve que llegar a un acuerdo antes de entrar al juzgado.

Luego, otra empleada puso en contra mío a todo el equipo.  Fue una época en que perdí la mitad de mi facturación.  Al final, esta persona se fue a otra empresa en la que no duró nada y estuvo sin trabajo durante mucho tiempo.

Cuando me preguntaban por ella mi respuesta era: “¿Quieres contratar a una sindicalista? Ella es tu chica”.

Ahora, una tercera persona que ha estado haciendo cosas a mis espaldas, que quiebra su palabra y que en su momento recibió ayuda de mi parte, me escribe para “exigirme” que le dé no sé qué papel.

Creo que viene otro encontronazo.

Tendría que perdonar a toda esta gente, pero se me hace tan difícil hacerlo en lo personal que también me cuesta  en lo profesional.

¿Quién fuera Job? 

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