A punto de arruinarme

En estas épocas dramáticas que nos están tocando vivir en España, intento recordar cómo hicieron mis padres para enfrentarse a las crisis que les tocó vivir.

En un principio, tuve que salir de la escuela en donde había pasado una de las mejores etapas de mi vida. Me enviaron durante unas semanas a otra que estaba cerca de mi casa, pero que no me gustó demasiado. Al final, volví a mi escuela preferida para terminar la secundaria.
Después, hice un examen para acceder a la preparatoria en la que estudió mi hermana.
Aprobé, pero no entré, porque mis padres no me la podían pagar.
Mi padre me llevó a cenar para decirme que iba a tener que ir a una preparatoria pública, la misma en la que estudió mi hermano.
Recuerdo que estaba nervioso, porque quizás esperaba una reacción distinta de mi parte.
Creo que dije algo así como: “Ah, era eso. Para eso me trajiste aquí. Ya lo sabía”.
Mis palabras hicieron que cambiara su cara y creo que se molestó por esto.
No lo dije en mal plan, pero quizás para él era importante decírmelo de una forma especial y yo le quité casi toda importancia.
Luego hice el examen para el ingreso a la preparatoria pública, lo aprobé y pasé unos magníficos 3 años.
Posteriormente, trabajé de mesero durante varios años y con lo que ganaba y una beca cursé la universidad.
De esta forma, no noté demasiado la caída en el nivel de vida de mi familia por la crisis.
Es un recuerdo que no tengo claro si corresponde con la realidad, pero es una conclusión a la que he llegado.

Pues ahora todo parece indicar que me dirijo a enfrentar una época completamente distinta en mi vida, que se parece a la que pasaron mis padres hace más de dos décadas.

En mi caso, no tengo familia y sigo soltero, así que mis decisiones me afectarán solo a mí.
Es posible que alguna decisión impacte a mi familia si finalmente decido volver a México, pero eso aún no sucede.

Lo que se viene puede ser duro, durísimo.
Primero, dejar que me aplaste la loza del fracaso y lo que puede ocasionarte en mi autoconfianza y autoimagen.
Segundo, despedir a mis trabajadores, informar a mis clientes sobre la situación, pagar a mis acreedores… probablemente ser demandado.
Tercero, reducir drásticamente mi nivel de vida (devolver el coche, enfrentarme a un posible embargo de mi casa e incluso no tener para pagar la calefacción y/comida)
Cuarto, decidir qué hacer: ¿España o México?
Quinto, el largo camino hasta la “reconstrucción”.

Le he comentado a amigos, aunque no me sale decirles a todos la realidad a la que me estoy enfrentando.

Es un camino duro que me toca recorrer solo.

Tengo un amigo, un buen amigo, que me dice que no, que no estoy solo.
Pero acto seguido me dice que tengo “suerte” de estar solo, porque él ahora tiene que enfrentarse a su propia situación con la “carga” de una familia.

Lo dicho, estoy a punto de arruinarme y es un camino duro que me toca recorrer solo.

Un comentario sobre “A punto de arruinarme

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s