Renunciar

En algún momento de mi vida he tenido que renunciar a relaciones, trabajos, sueños…

Desde hace unos meses, me di cuenta que he tomado la decisión de renunciar a mi familia.
Es una renuncia difícil, porque es algo unilateral que no sé qué efectos tendrá en el futuro.
La renuncia se da por diversos motivos, pero se ha venido incubando desde hace años.

Envidio a las familias que se mantienen unidas y que procuran estar juntos cada vez que pueden.
No es el caso de la mía. Han pasado tantos años desde que llegué a España y siempre he sido yo el que ha buscado la manera de mantener el contacto con mi familia. Un blog, llamadas telefónicas y viajes frecuentes han sido mi aporte para no perder el contacto con ellos. Sin embargo, del otro lado no ha habido prácticamente nada: ni llamadas, ni mensajes y apenas un par de visitas en casi 20 años.

Me gustaría saber qué he hecho mal con ellos, pero no lo sé.
Las excusas estúpidas de “es que ellos son así” o “siempre vas a contar con tu familia cuando la necesites”, tan sólo son frases vacías o que faltan a la verdad en mi caso.

Aceptar que no formo parte de la vida de mis hermanos desde hace tiempo es algo durísimo.

La única persona con la que pensaba que podía contar, mi hermana, me ha decepcionado y me ha dejado en la estacada recientemente.

Ella ha decidido volver a aceptar en su casa a una persona que la ha engañado dos veces durante varios años, una persona que también le ha faltado al respeto a mi madre, a sus hijos, a mí.
Los motivos de mi hermana para aceptar nuevamente a su pareja pueden ser varios: los niños, el dinero, la soledad. Pero yo no puedo aceptar esta situación y eso me ha dejado a mí fuera de su vida y de la de mis sobrinos. Una cosa es respetar la decisión de un familiar y otra es aceptarla y hacer como si no pasara nada.

Es una situación muy triste para mí, porque soy el que más sale perdiendo de esta situación.
He renunciado a mi hermana y eso me ha orillado a renunciar a mis sobrinos.
También es posible que renuncie a mi madre si vuelve a vivir con mi hermana.

De mi hermano ni hablo, porque es una nulidad en mi vida desde hace años, así que…

Es muy duro escribir lo que voy a escribir, pero tampoco mi madre es un gran apoyo ni consuelo.
Tiene buenas intenciones al mandarme rezos y mandar decir misas por mi, por mi bienestar y mis proyectos… Pero preferiría que me hablara con sus palabras y no enviándome correos de otras personas o copiar oraciones en las que no creo.

Al final, la renuncia me duele, pero también me da cierta paz.
He dejado de esperar algo que nunca va a llegar.
Ni ellos van a cambiar, ni yo voy a cambiar… así que mejor cada quien por su lado.

No voy a esperar un amor que no llega, ni a invertir tiempo ni dinero en mendigar su atención.
Se acabó.

Mi decisión es renunciar, pues renuncio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s