Lo que haría mi padre…

No tengo experiencia de tener un negocio en México, ya que lo más que hice fue vender cosas en la calle y ropa usada a los ropavejeros.

Aquello no era ni mucho menos una fuente de ingresos recurrentes, sino una pequeña fuente de ingresos para un niño cuyos padres dieron lo más que pudieron, pero que tuvo que esforzarse desde siempre.

Tengo una historia que me gustaría compartir y que me ha rondado la cabeza desde hace años, especialmente durante estos días.

Mi padre recibió la invitación de un profesor de la universidad para entrar a una secretaria (ministerio).
Era la época en que llegar a la universidad en México era cosa de un puñado de privilegiados y mi padre era uno de ellos.

Junto con él habían entrado otros compañeros de estudios. Parecía que el tema podía dársele bien, pero ocurrió una cosa que -me parece- cambió el rumbo de su vida para siempre.

El recuerdo de las circunstancias de la historia que me refirió mi padre hace muchos años ahora me resulta muy vago, pero creo que fue testigo involuntario de un acto de corrupción de uno de los funcionarios del ministerio.
Mi padre vio como le entregaban al corrupto un fajo de billetes y cómo éste lo metió en un cajón del escritorio de su despacho.
En otro momento, mi padre entró en este despacho, sacó el fajo de billetes del cajón y fue directamente a ver a su profesor para ponerle sobre aviso. Sin embargo, su respuesta no fue la que esperaba.
-Vuelva a poner eso en donde lo encontró- le dijo su profesor.
Mi padre estupefacto, le hizo caso, pero acto seguido abandonó su trabajo en la secretaría.
Entiendo que aquello le granjeó el rechazo generalizado de sus compañeros.
Quizás fue por eso que mi padre fue una persona de poquísimos amigos.

Recuerdo esta historia y pienso que haría mi padre si estuviera en mis zapatos ahora mismo.
¿Qué pensaría de mí?
Soy un superviviente, pero creo que incluso en estas circunstancias hay límites.
Seguiré dándole vueltas a mi circunstancia y a mis posibilidades.

En los negocios en México y en España he visto de todo:
– personas que despiden a todos sus empleados con el dinero de un nuevo cliente a quien dejan en la estacada con un producto/servicio.
– personas que quiebran una empresa para que otra, más saneada, se mantenga pagando menos impuestos y con menos obligaciones.
– empresas que tienen el 50% de su facturación en B.

No creo en el todo vale en los negocios, pero a veces me pregunto si yo valgo para empresario cuando hay que tomar algunas alternativas poco ortodoxas.

¿Qué haría mi padre?

El nunca tuvo un negocio, pero la pregunta me la hago desde un punto de vista ético.

¿Qué haría mi padre?

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