Dejar de encontrar sitio

Nuevamente me encuentro soltero.

Ha resultado (y está resultando) duro esta nueva separación, pero tenía que ser de esta forma.

Las razones de una y otra parte en realidad habían cambiado poco desde la primera vez que rompimos, así que podíamos ir dejando pasar el tiempo esperando que algo sucediera, pero esa no es la forma en que yo me planteo la vida.

Al final he sido yo el que ha puesto todas las cartas sobre la mesa y el desenlace fue el rompimiento.

Curioso que en realidad no peleáramos nunca, sino que cuando hablábamos de los temas de fondo de una relación ella fuera la que saliera corriendo.
“No me presiones”, pedía.
“No funciono así”, decía.

Por supuesto que me imagino un montón de razones para que ella se comportara como lo hizo… y ninguna me gusta.
Sin embargo, el hecho de que ahora haya sido yo el que haya terminado me hace sentir más tranquilo y en paz conmigo.
Estoy tranquilo porque hice todo lo que pude y más. Creo que cambié mi forma de ser para adaptarme a la suya.
Antes era más abierto, alegre y seguro, y me convertí un poco en una persona más cerrada, oscura e insegura.
No es su culpa, sino que fui yo quien hizo todo para acercarme a ella… pero no fue suficiente.

Esta situación viene a sumarse a la crisis profesional en la que me encuentro.

Si bien la empresa se encuentra mejorando, aún hay muchos problemas y persiste demasiada fragilidad.
Es un periodo difícil para todos, lo sé, pero esperaba que las cosas fueran un poco más tranquilas desde hace unas semanas con la marcha de las personas que estaban minando el negocio.
Ahora hay un ambiente mucho mejor, pero también es cierto que necesitamos crecer y no hay visos de que las cosas estén en ese camino. De hecho, en Febrero presentamos unas 8 propuestas y todas han sido desestimadas.
La idea es que fuéramos creciendo poco a poco, pero nos encontramos con un descenso muy pronunciado de la facturación y puede que nos hundamos un poco más.
Además, el equipo sigue sin cohesionarse y eso es aún más preocupante.
Para colmo, las clases que imparto, que antes me aportaban mucho placer ahora se están convirtiendo en una preocupación, ya que los alumnos se están quejando de los contenidos y, en parte, de mí.

No lo sé. Me gustaría saber qué estoy haciendo mal.

Me quiero imaginar que mi relación personal estaba haciendo mella en la parte profesional.
Sé que quizás debería de esforzarme más, pero a veces siento que ya no puedo más.
En los últimos días estoy tratando de relajarme para poder volver a centrarme en las cosas que importan, pero me cuesta encontrar razones y motivación. Es un lujo que no puedo darme, pero

Por todas estas situaciones a veces pienso que quizás mi tiempo en España haya llegado a su fin.

He hecho mucho más de lo que nunca pude imaginar, pero a veces siento que uno debe reconocer los signos y hay demasiadas cosas que me están indicando en una dirección contraria a España.

Tendré que volver a encontrar mi sitio, pero no sé si debo insistir.

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