La traición

Estos días me ha pasado algo bastante extraño (y decepcionante).

Una chica a la que conocí y con la que tuve una relación bonita, aunque algo extraña, (sólo romántica, sin piel de por medio), traicionó mi confianza.

Después que terminé mi relación, esta chica apareció en el momento adecuado (aunque es verdad que ya nos estábamos llevando bien desde hacía un par de meses).

Comenzamos a quedar varias veces por semana. Incluso alguna vez pareció que ella se dejaría llevar y comenzaríamos a poner las cosas en otro orden. Iluso de mí.

Ella tenía una pareja en su país de origen y lo nuestro (una amistad romántica) no iba a ir a ninguna parte.
Vale, eso lo entendí una vez que hablamos y ella lo dejó claro de una manera contundente.
En fin, que al final se fue, pasé página y todos tan contentos. Pues no…

El tercero en discordia se enteró de “lo nuestro” y se hizo pasar por ella en un servicio de mensajería instantánea.

Como yo ya había aceptado y asimilado su partida, le dije por chat lo mismo que ya le había dicho en persona. Al parecer, fui tan claro que eso sirvió para que el tercero se tranquilizara y le creyera que entre nosotros no había habido nada más que una amistad (romántica).

Luego, por esas cosas que tiene el destino, me enteré del montaje.

La verdad es que en el momento no le di mente, pero luego reflexioné y me di cuenta que aquello había sido una traición en toda regla, una hijoputez.

Las cosas de la pareja se arreglan entre dos. Si él no confiaba en ella, problema de ellos.
Ella, al involucrarme a mí de esta manera, ha permitido que su pareja establezca un precedente de desconfianza (y de machismo) que estará siempre de fondo en su relación.
(Mientras escribía estas líneas, ella (o él) me escribió exigiéndome que aclarara el tema públicamente – Ahora sí que se ha vuelto loquita(o) y yo, por supuesto, no voy a seguirle la corriente).

Por lo que a mí respecta, este tema ha servido para cerrar el expediente y archivarlo.

Lo he pensado y he sido objeto de dos traiciones muy graves en muy poco tiempo.
La otra. Con mi anterior relación, con el cambio de parecer de ella en el último momento.
Unas frases que no debieron ser dichas si no iban acompañadas de verdad.
Lo hizo mal, se lo dije, lo sabe y ya no hay nada más que hacer.
Es posible que algo de rencor quede en mi corazón. Espero que no por mucho tiempo.

Quizás todo lo que me pasa es por dar tanto, por darlo todo cuando quiero, cuando amo… No me arrepiento.
No sé hacerlo de otra manera. Es más, estoy dispuesto a hacerlo una y otra y otra vez. Las veces que sean necesarias para que todo el amor que mi corazón alberga llegue a su destino. Quien quiera que sea, donde quiera que esté.

Las horas más hermosas de mi vida, las he pasado al lado de una dama.
Mujeres tan divinas, no queda otro remedio que adorarlas.

2 comentarios sobre “La traición

  1. Excelente eso de “no se hacerlo de otra manera y esa disposición a seguir entregándose una y otra vez a pesar del riesgo intrínseco de amar sin garantía de ser amado”. Un fiel seguidor (otro más) de lo que Benedetti nos dice en su gran poema “NO TE SALVES”, Chido!!!

    Felicidades por esa manera de entender la vida!!!

    Un abrazo!

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