El éxito

No me considero viejo, pero lo que está claro es que, como bien decía José José, “ya no soy ningún muchacho”.

Por eso, de vez en cuando, me llego a plantear un montón de cosas.  Las clásicas reflexiones con las que intentas ver (o justificar) tu vida.

Una de las cosas en las que pienso es en qué consiste el éxito.

Para unos soy una persona exitosa, pero me imagino que para la inmensa mayoría no paso de ser una persona promedio y para otros podré ser un fracasado por una serie de situaciones, tanto personales como materiales.

Así que, como con todas las cosas en la vida, el éxito es algo muy difuso y personal; algo completamente subjetivo.

Pero mi experiencia vital me indica que el éxito personal no siempre viene acompañado del profesional y viceversa.

También que el éxito, tanto personal como profesional, no es tal cuando otras personas salen dañados de éste.

Es decir, ser exitoso es tremendamente difícil y, en algunos casos, frustrante.  Esto sucede cuando alcanzas un objetivo largamente deseado y no es lo que esperabas, por el resultado, por la circunstancia en que se consiguió, etc.

Por eso el éxito como tal no puede ser un objetivo… y es aquí en donde me acerco a lo que yo entiendo por éxito.

Se trata de tener la sensabilidad para ver, sentir y agradecer los avances que se van dando en los procesos, caminos o como quiera llamárselo a lo que acontece día a día.

También es fantástico cuando consigues el objetivo y hay un subidón de adrenalina, un golpe de ego o un aumento en tu cuenta corriente, pero eso es transitorio, así que eso es algo a sumar, pero no puede ser el todo.

El todo es pensar que hoy se comienza una etapa y que mañana habrá que continuarla, que el Día D ya llegará, pero que debe ayudarnos a situarnos, pero no necesariamente ser el objetivo final, sí puede ser el punto culminante, pero, nuevamente, se trata de algo momentaneo, de algo pasajero.

Algunas personas puedan pensar que la vida es una mierda porque no es un orgasmo continuo.

No creo que habría un cuerpo que aguantase un orgasmo permanente, ni tampoco lo llevaría a la felicidad ni a la plenitud (aunque algo ayudaría, como una buena cuenta de banco, es cierto).

Pero pensar que la vida, al exigir trabajo continuo es algo menos que una esclavitud y, por ende, una porquería, que se plantee si lo que tiene que revisar es la situación en la que está metido.

Para mí el éxito es estar a gusto con uno mismo.

Ni más ni menos.

Puedo estar más o menos satisfecho con los resultados de mi trabajo o pensar que la persona que tengo a mi lado no sea la más… Pero si hay algo en ambos aspectos que hacen que se despierte la pasión, las ganas de continuar, las ganas de inventar o de intentarlo de nuevo, entonces tienes suerte y muchas posibilidades de disfrutar del éxito.

Ya he escrito antes de la pasión como indicador de que vas por buen camino.

Y eso tiene que aplicarse tanto en la parte personal como en la profesional.

Es cierto que en uno y otro ámbitos no siempre es fácil mantenerla y es que no es fácil encontrarla y menos tenerla siempre viva.

Los problemas del trabajo, las dificultades económicas, el cansancio físico, la falta de tiempo, la cotidianidad, las enfermedades y otros elementos exógenos se interponen entre nosotros y la posibilidad de mantener la pasión.

Pero hay que intentarlo.

Hay que intentar sentirla y no dejarla ir.

Se trata de una cuestión de actitud.

Si no encuentras que tu estómago bulle cuando tienes que hacer una actividad o cuando estás al lado de la persona que te acompaña, busca que algo cambie o incluso muda de entorno.

Sólo hay una cosa que se debería tomar en cuenta a la hora de considerar esta transformación: el no herir a los demás.

Pero incluso este principio, también hay que valorar si el daño a uno mismo no acabará por fastidiarlo todo.

En ese caso, lo más sano para todos es ser coherente y dar los pasos para salir de esa situación… aunque algunas veces haya que pasar por encima de la gente a la que uno quiere.

Pero esto sólo puede ser la última opción y algo no recurrente y fuera de lo ordinario.

El dolor de los demás (quiero decir, evitarlo) debe de guiar nuestro camino al éxito.

La pasión debe de ser nuestro combustible y nuestra guía para dirigirnos a éste.

Y, sobre todo, nuestra capacidad de disfrute de lo cotidiano, nuestra visión realista, pero positiva de las cosas, en suma, una actitud abierta y agradecida, nos hará disfrutar más de todas las oportunidades que se abren a nuestro paso.

La vida y sus pequeños regalos diarios deben ser nuestro éxito.

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