Pura vida

Hay periodos en los que ocurren un gran número de cosas.

Ya sea en lo profesional como en lo personal y hasta en lo familiar, todo parece que sucede en un periodo de tiempo muy breve.

Por ejemplo, personas que vuelven a tu vida, nuevas ventanas de oportunidad que se abren, ilusiones que llenan de luz tu corazón, nubarrones que nublan tu mirada…

Todo esto sucede porque a veces nos planteamos que la vida es un recurso que fluye constantemente y que sólo ocurren cosas en el presente.

Pero también el pasado irrumpe nuevamente y, aunque pueda parecer un alto en el camino (“una canita al aire”, como me dijo una amiga), puede ser algo que te impida avanzar hacia tu verdadero objetivo.

Es lo mismo con las cosas que no te impactan directamente, pero que puede que tengan un efecto colateral en el futuro.  Un problema familiar, por ejemplo.

Y en medio de tantos ires y venires, hay que tomar decisiones.

Hay que definir hacia dónde vamos a tirar, aunque algunas veces los caminos no siempre se presenten claros y no sean todo lo fáciles que uno quisiera.

Pero ahí está la vida.

No en el pasado y tampoco en el futuro.

La vida está ahí, en las decisiones del hoy.

Si bien nos podemos fijar en el pasado y atisbar el futuro, lo que de verdad cuenta sólo sucede en el presente.

Tengo que definir una iniciativa y me enfrento a una disyuntiva de alcance e implicaciones profundas. Me parece que sólo está en mí establecer las reglas del juego.  Pero no es tan fácil…

Si bien el pasado ya no está, su paso ha dejado una huella en nuestra memoria y en nuestro corazón, facilitando o dificultando la toma de decisiones.

Podemos ver al futuro como un sitio diáfano, pero también como un jardín en el que hemos visto crecer nuestras expectativas y nuestros sueños.

Lo peor es sentirse atrapado entre dos tiempos, entre dos mundos: uno que ya no es y otro que aún no ha sido.

Vivir es un arte, de verdad.

Un soplo de pura vida es arriesgarse, ser uno mismo… y sólo podemos saber quienes somos, descubrir nuestro verdadero yo, siguiendo nuestros instintos, dejándonos llevar a donde nosotros mismos nos hemos encaminado.

Pura vida.

La esperanza de saber tomar las mejores decisiones.

Puede ser una ilusión, pero como premisa está muy bien.

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