Egoismo

Una de las grandes preguntas a las que aún no le encuentro respuesta tiene que ver cuánto egoismo es bueno.

Como millones de mexicanos fui criado en la religión católica y el egoismo no es bien visto, así que siempre ha sido un conflicto para mí saber que en algunos momentos me estoy compartando de una forma egoista.

Pero, como en casi todo en la vida, el egoismo es necesario, fundamental e irrenunciable en algunos momentos.

En la búsqueda por el bienestar personal hay que tener ciertas dosis de egoismo, de búsqueda del bien propio antes que el ajeno, de pensar primero en uno antes que en los demás.

Me parece que si esas dosis se administran correctamente una persona puede desarrollar su personalidad de una manera más profunda y libre.

Por desgracia, la gente que sólo se ocupa de los demás traslada el sentido de su vida en los otros y eso es una limitación que acabará pagando en algún momento.

¿Quién no ha conocido a una persona (sobre todo una mujer) que ha dedicado su vida a los demás (sus padres, por ejemplo) y cuando los otros dejan de necesitarla se convierte en un paria?

Es una de las situaciones más crueles de la vida, porque, por lo general, la otra persona ha facilitado la vida de los otros mediante su sacrificio personal que no es reconocido y mucho menos es apreciado.

Nuestros padres lo hacen con los hijos; los hijos lo hacen con los padres cuando llegan a la mayoría de edad; una pareja se ayuda cuando uno de sus miembros tiene algún problema…

Es lo normal, lo que se espera de unos y otros…

Sin embargo, hay ocasiones en que la vida nos presenta alternativas en las que debemos pensar sólo en nosotros mismos, en los que debemos de hacer cosas que probablemente no haríamos si tuviéramos distintas alternativas.

Esos momentos en que tienes que ser egoista para perseguir aquello que ansías, tus sueños, tus más profundos deseos…

——-

De acuerdo.  Lo has hecho.  Has sido egoista, has tenido suerte y has conseguido tus objetivos.

Ahora toca revisar la situación y ver si viene siendo tiempo de dejar ese egoismo atrás.  De ser tú quien haga el sacrificio y devuelvas a otros lo que te han dado para llegar hasta donde has llegado.

La cuestión que me planteo personalmente a cada rato es cuánto es suficiente, cuándo tengo que decir basta o si en realidad no estoy siendo egoista con las personas que quiero y lo que estoy haciendo es lo que tengo que hacer.

Un dilema moral de difícil solución.

Si bien el egoismo es necesario en algún momento de tu vida, podrá ser pernicioso como se mantenga a lo largo del tiempo.

Si se usa más de las dosis recomendables puede acabar envenenando tu vida.

3 comentarios sobre “Egoismo

  1. tu tratado sobre el egoismo es crudo pero es la neta del planeta,cuando uno en 1rapersona se preocupa mas por el bienestar de 2dos o 3ros no alcansas nada para ti pero si te portas egoista y te atiendes bien aflora tu generocidad y compartes con gusto a los demas y esto ala larga es mejor . saludos desde guanajuato mexico ah y cuidate valedor

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