Emprender

Los inmigrantes somos generalmente más emprendedores que los naturales del país al que llegamos.

No se trata de un hecho aislado, sino más bien de una tendencia constante.

En España se repite esta situación:  El 6% de los autónomos son inmigrantes y esto es porque su número (el de autónomos inmigrantes) se ha duplicado en los último 5 años. 

Este dato ayuda a desmentir los falsos mitos de que los inmigrantes venimos a robar puestos de trabajo o que recibimos más servicios de la seguridad social de los que estamos “pagando”… pero ese es otro cuento.

Desde hace tiempo estoy dándole vueltas a distintas alternativas para prosperar con bases estructurales más fuertes y con mayores márgenes.

El trabajo que tengo me encanta, pero es evidente que ser empleado (y más en el sector en el que desarrollo mi actividad) no me hará rico.   Y no es que sea una persona ambiciosa, pero el tiempo pasa y sé que la vida que hoy llevo y me llena de satisfacciones puede cambiar de un momento a otro de manera inesperada.  Asimismo, también me gusta prepararme para el futuro…

Y si bien no me puedo quejar, ya que estoy por encima de la media, sé que el dinero de hoy no es suficiente para hacer frente a mis ambiciones/necesidades de mañana.

Dicho esto, resulta evidente que las alternativas de emprender un negocio (y he probado varios y tengo otros en la cabeza) son cada vez más tentadoras… pero también implican un riesgo.

Porque emprender -según mi experiencia- es arriesgar y seguir luchando, es comprometerte, es endeudarte y bajar tu nivel de vida por un periodo, es meterte a fondo y muchas veces no ver la salida… y aún así continuar. Pero también está el miedo a cometer una equivocación, de caer en un hoyo del que ya no puedas salir y en el que te encuentres solo.

Nadie en mi familia ha emprendido un negocio desde cero.  Mi madre tuvo uno, pero lo perdió de un día para otro y nosotros nos hicimos cargo de ella y de mi padre (que en ese entonces aún vivía).

Mi experiencia como inmigrante y como “emprendedor” me indican algunas cosas:

  • Tienes que saber muchas cosas sobre el negocio que quieres emprender antes de lanzarte
  • Pero tampoco debes ceñirte a la parte racional de tu ser, sino más bien seguir tus instintos
  • Un negocio debe darte dinero desde el primer año, si no es así, mejor busca una alternativa
  • Los proyectos llevan su tiempo hasta su madurez y consolidación y debes ser flexible para adaptarte a las realidades que se van enfrentando
  • Involucra a personas de confianza y que estén en la misma frecuencia que tú, porque hay personas cuya única finalidad sea hacer dinero y otros que piensan en un negocio como un pasatiempo. Yo creo que debes montar un negocio para ganar dinero mientras te diviertes.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a este tema y creo que si no me he lanzado es porque no tengo a nadie para comentarle mis dudas.  Parte de mi familia me apoya en alguno de mis planes, pero el entusiasmo (que se los agradezco) no ayuda a despejar ninguna de mis miles de incógnitas.

La vida es cuestión de timing y no sé si mi momento ha llegado para emprender…

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