Cuando hay que volver

Cuando conozco a gente nueva, prácticamente todos aseguran que no volveré a México. “Después de 10 años ya eres de aquí”, me dicen.

Tienen razón en que ya me siento “de aquí”, pero eso no quiere decir en que me haya dejado de sentir parte de allá.

Además, algo tan personal e importante es imposible de predecir cuando apenas te conocen.

Mi respuesta siempre es la misma: “Vine por 10 meses y ya llevo 10 años, pero hay que recordar la frase de la película Amores Perros: ¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes”.

Así las cosas, no vale no saber qué será de nuestro futuro para no establecer un posible camino hacia delante… o de vuelta a donde surgieron nuestros pasos.

No me gusta dármelas de listo escribiendo cosas contradictorias como fuegos artificiales que tanto gustan a algunos intelectuales. Sin embargo, la afirmación de sigue tu camino, aunque no sepas a donde llegará es muy cierta.

Antes he escrito de los sueños, de dejar atrás para avanzar… y es evidente que lo mejor es tener objetivos claros para poder llegar a éstos cuanto antes.

Pero las cosas no son así de claras, así de sencillas y al conseguir un logro, apenas es para darnos cuenta de que hay que seguir, de que hay todavía camino que andar y que más vale que continueos adelante.

He tenido amigos y conocidos que han venido a España o a Europa con la idea de quedarse aquí, pero no lo han conseguido por multitud de razones. En algunos casos, ven su vuelta como un fracaso y están desorientados durante un tiempo. Pero pasa el tiempo y la amargura se convierte en una nostalgia que sobrevive gracias a los buenos recuerdos, pero que deja de hacer daño a quien la siente.

La vida está en cualquier lugar al que vayamos. Sea en España, en México o en donde sea. Amigos, amores, experiencias… los tendremos en todos lados.

Lo que puede ser difícil de detectar es que la vida es igual de valiosa en uno y otro lado del Atlántico.

Así que si hay que volver, lo mejor es hacer una mudanza completa y no dejar restos en el país que se abandone.

Llevar en cambio una maleta llena de memoria nos ayudará a volar de vuelta cuando la nostalgia nos atrape y el recuerdo de una experiencia concreta sea capaz de calmar nuestro corazón.

Porque cuando hay que volver hay que hacerlo sin mirar atrás.

Hay tanto para nosotros en el futuro.

Este año, 2008, por ejemplo. Apuesto a que nadie lo ha vivido antes. Son 366 jornadas (es bisiesto) aguardando su turno en el calendario y todas están llenas de oportunidades.

¡Feliz y venturoso año! En México, en España o donde quiera que estén…

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