Volver a empezar… (2)

Este viernes volví a quedar con el amigo que dio pie al primer post sobre el tema de volver a empezar.

Me siguió comentando sobre su situación. Me impactó y no atiné a decirle nada.

Al terminar su relación tuvo que vender el piso que compró con su mujer. Luego no encontró un sitio para alquilar que estuviera dentro de sus posibilidades y ahora se encuentra durmiendo un par de noches en el salón de un amigo.

Esta situación la considera transitoria entre que cambia de trabajo y, por ende, de ciudad. Pero todo esto puede llevarle meses y no hará más que ahondar su sensación de error.

Se ha matriculado en un máster que le ha salido en una pasta y que lo mantiene ocupado los fines de semana. El mismo reconoce que es una manera de escapar de la situación que acabo de describir y del vacío del fin de semana. Si no, quizás le daría al alcohol, como, al parecer, estuvo haciendo durante una temporada.

Entre unas cosas y otras está gastando mucho dinero, además de que no está descansando apropiadamente.

Me resulta sorprendente que una persona como mi amigo esté en una situación tan precaria. Es una persona increíble: inteligente, creativo, simpático, buen amigo, chicas que lo conocen lo encuentran guapo…

¿Qué coño le pudo haber llevado a verse en esta situación? No lo acabo de entender.

Lo de inscribirse al máster es algo que sigue yendo en contra de toda lógica, desde mi punto de vista.  Pero hay algo que entiendo…

Es verdad los fines de semana después de una separación pueden ser una auténtica pesadilla.  La cama vacía es un desierto frío, el silencio se vuelve ominoso, la comida se echa a perder, el polvo lo envuelve todo…

Salir con los amigos, más si eran de la pareja, se vuelve un problema.  Cuando sales, te descubres hablando todavía en plural: “hicimos”, “fuimos”, “vimos”…  cuando en realidad ya no existe ese “nosotros”.

En mi experiencia, lo mejor que uno puede hacer es entregarse a algo, no tanto para escapar, sino para enfocar toda las fuerzas que uno pueda juntar en un objetivo.

Puede tratarse de hacer deporte, leer, escribir, viajar… Lo importante es mantener la cabeza y el cuerpo ocupado.

Me imagino que eso es lo que está haciendo mi amigo.

En una entrevista que le hicieron recientemente a Eduard Punset dijo que el mejor remedio contra el desamor es “sustituirlo por un sentimiento igual de intenso”, es decir, volver a enamorarse.

Quizás sería lo ideal, pero hay que pensar en que no siempre es algo sencillo.

Depende de cada uno.  Hay quienes pueden saltar de una relación a otra sin problemas y hay otro tipo de personas (entre las que me incluyo) que les cuesta muchísimo volver a entregar su corazón.

Espero poder serle de más ayuda a mi amigo en el futuro.

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