Recientemente he estado en México y he podido comprobar que el país está sumido en una importante crisis.
Me impactó ver cómo muchas construcciones se habían quedado a medias, abandonadas y en ruinas.
El desempleo también es una preocupación para miles (¿millones?) de personas y negocios de todo tipo se ven abocados al cierre por la falta de clientes.
Los restaurantes en zonas populares del país están vacíos y los hoteles ofrecen sus servicios a precios de saldo. (Si alguien está pensando ir a México, ahora es un buen momento, por lo barato que resulta hacerlo desde España).
Esto lleva a muchas personas -sobre todo jóvenes- a pensar en salir del país y buscar las oportunidades de desarrollo que el país no les ofrece.
Y como telón de fondo se encuentra el tremendo problema del narcotráfico.
Normalmente no tengo una visión catastrofista de las cosas. Siempre procuro ver el lado amable de las cosas.
Sin embargo, en esta ocasión me costó encontrar cosas que me alentaran.
He invertido y seguiré destinando dinero a algunas iniciativas que tengo en México, pero es evidente que las cosas se quedarán paralizadas por un tiempo.
Esta crisis ha servido para ilustrar varias cosas:
- Que el gobierno no ha aprovechado la época de bonanza para haber impulsado un modelo económico alternativo
- Que los gobernantes no tienen idea de qué hacer sin dinero en las arcas públicas y que les tiembla el pulso cuando se trata de aumentar impuestos
- Que la iniciativa privada tiene sus limitaciones para influir en la economía sino cuenta con políticas públicas que promuevan las iniciativas empresariales
- Que la evasión de impuestos y la enorme corrupción ahogan a los actuales negocios y limitan las posibles nuevas empresas
- Que la informalidad crece al mismo tiempo que aumenta el desempleo formal
Francamente, la situación no resulta nada halagüeña.
Tras 9 años de gobiernos panistas, la situación no ha cambiado demasiado, incluso hay quien dice que ha empeorado.
A mí me parece que el proyecto continuista de Fox y de Calderón ha demostrado sus limitaciones en el momento en el que el ciclo económico ha cambiado.
Por desgracia, se ha perdido casi una década de relativa bonanza para realizar cambios estructurales que tanta falta le hacen al país.
Pero lo peor -para mí- es comprobar que no ha sido sólo el gobierno federal, sino todos los gobernantes, independientemente del partido del que vengan, quienes no han realizado ningún cambio para bien para el país.
No me importaría saber que reciben unos sueldos altísimos si supiera que son gestores eficaces.
Me daría igual que compraran coches último modelo con dinero del erario si al mismo tiempo se encargaran de que todas las calles estuvieran asfaltadas y fueran más seguras.
Le quitaría toda importancia al hecho de que usan recursos públicos para usos personales si tuvieran un programa de país con una visión estratégica y de largo plazo.
Incluso aplaudiría la realización de obras faraónicas -como viaductos y puentes- si supiera que todos los servicios que se prestan son eficaces y a un precio razonable.
Pero ninguno de estos supuestos se da en nuestro país.
Al estar en México uno puede acostumbrarse a todo esto, pero con una mirada externa como la mía, hay cosas que se me hacen insoportables.
México no merece esta crisis, no merece estos gobernantes ineptos, corruptos y trogloditas.
México no merece que miles de jóvenes productivos y emprendedores nos veamos abocados al destierro por el simple hecho de no encontrar oportunidades en el país en el que nacimos.
México no merece que tengamos que vivir preocupados por la inseguridad, por el narcotráfico, ¡¡por la propia policía!!
…..
Lo que quisiera para México es que surgiera una generación de gente capaz, comprometida con el país, que pudiera ponerlo en el sitio que le corresponde.
Tenía la esperanza de que el cambio contribuiría a que esto sucediera, pero, por desgracia, no lo estoy viendo.