A veces no es fácil tener paciencia.
Suceden muchas cosas al mismo tiempo o no sucede nada.
En el ámbito personal, las cosas vuelven a ralentizarse… ahora son otras responsabilidades las que se convierten en las prioridades de mi pareja.
A veces pienso que soy yo el que exagero, el que trata de acelerar los tiempos para ajustarlos a sus propias necesidades.
Otras, que aún falta tiempo y que hay que darle un nuevo espacio, que tarde o temprano llegará el momento.
En el fondo, la sensación de estar solo y estar apartado de su mundo sigue impregnado en mi corazón y en mi cabeza.
En el lado profesional, las cosas se están poniendo difíciles, tanto interna como externamente, y todo esto está lastrando mi avance.
Es extraño… por más que busco razones para los problemas de mi iniciativa, sólo puedo ver ingratitud, locura e inmadurez en mi entorno.
Sé que hay algo más, pero no he logrado encontrarlo.
¿Oportunidades? Las he dado.
¿Alicientes y premios? Los he dado.
¿Paciencia? La he dado.
¿Formación? La he dado.
Quizás es que mi naturaleza de diálogo y trabajo no cause los efectos que quiero en la gente o ¿es que en realidad no soy tan eficaz ni tan trabajador y menos buen comunicador como pienso?
A veces pienso que debería ser un cabrón, pero siento que no está en mi naturaleza.
Tantas preguntas, tantas dudas…
enero 22, 2012 a las 5:09 pm |
Hay veces que por más que uno intenta trasmitir una filosofía (de trabajo en este caso) a los demás, los demás simplemente no la comparten y no la aceptan. La motivación es una herramienta útil pero no siempre suficiente para cierto tipo de tareas y personas. Tal vez no estas rodeado de las personas que necesitas para lo que quieres lograr…
Si tu naturaleza te indica que tu método es el diálogo, se fiel a ti mismo, no hay nada como eso.
Saludos,
enero 22, 2012 a las 6:51 pm |
Muchas gracias, Miguel.
He venido pensando en este tema desde hace meses y he llegado a una conclusión parecida.
Sin dejar de lado que es mi empresa, creo que ésta tiene que ser un reflejo de mí y ahora mismo está “secuestrada” por algunos empleados.
Ya estoy tomando decisiones de fondo para solucionar el tema y creo que toda esta experiencia me debe servir para no volver a cometer los mismos errores y, si bien mantener mi espíritu de diálogo, también cortar por lo sano desde el principio.
Ya contaré por aquí qué tal me va.