Archivo de Noviembre 2009

Cerrando círculos

Noviembre 21, 2009

En los momentos más inesperados suceden cosas que sabías que ocurrirían, pero que no sabías cuándo.

Al cruzar una esquina, bajando una escalera, en un centro comercial, en una plaza abarrotada… cualquier lugar puede ser escenario para ese instante que habías visualizado muchas veces, incluso con detalles y que finalmente se da cuando menos te lo esperas.

Recientemente me crucé con alguien que fue muy importante en mi vida y a quien no veía hace mucho tiempo. Nos saludamos correctamente e incluso la presenté a la gente con la que estaba.

Luego me fui a cenar con esos amigos superficiales que todos tenemos y no hablé del tema salvo con una persona. Luego, se lo he comentado a algunas personas y creo que ahí quedará la cosa.

Se me hizo rarísimo ver a alguien que fue muy importante en mi vida y comprobar que ahora no me hace sentir nada, salvo quizás un poco de nostalgia.

Me parece que tenía que ser, que esto tenía que pasar para cerrar algunos círculos que tengo pendientes.

Hay eventos aleatorios en la vida que, si uno pone atención en ellos, es posible encontrarles (o darles) una coherencia significativa que nos lleve a otras fases de nuestro recorrido personal.

Me parece que en los últimos meses he vivido tantas cosas tan intensas, que ahora viene un periodo de cierta tranquilidad. Por lo menos es como me siento: tranquilo, con un cansancio agradable y con las cosas más o menos bajo control.

Lo sé, que las cosas cambian de un momento a otro y que tal y como sucedió esta semana con este cruce inesperado con el pasado, pueda ser que también me tope con el futuro de manera sorpresiva.

Por lo pronto, creo que hay algunos sucesos en mi vida que es factible pensar que estoy cerrando un círculo que me ha costado casi toda mi vida adulta finiquitar.

Una forma de decir adiós
apenas una mano sobre la otra
una tímida sonrisa
que no es ni de ida ni de vuelta
los formalismos del “Hola, ¿cómo estás?”
Un seco “Bien”
y volver a dejar atrás
volver a dejar para siempre atrás
el adiós.

Las cosas que me gustan ahora

Noviembre 16, 2009

Recuerdo cuando comenzaba a buscar trabajo, aún en México, que una vez tuve que responder a un cuestionario en el proceso de selección de una multinacional.

Era una época distinta y yo era otra persona, así que las preguntas que en ese momento contesté de una manera, hoy las contestaría de una forma distinta.

No es que me haya traicionado a mí mismo y que ahora reniegue de lo que en pensaba entonces. Lo que sucede es que los años me han enseñado otras cosas y ahora veo el mundo de una forma distinta, matizada por la experiencia y por las expectativas de futuro.

Hay cosas que extraño de esa persona que he dejado de ser: la emoción a flor de piel, la visión de un futuro incierto, la compañía de mi familia, la pasión con mis novias adolescentes.

No creo que sea nostalgia la palabra, porque no echo de menos algo bueno, pero que ya tuvo su momento y su lugar.

Lo que me llama la atención es que las emociones y sentimientos que antes dominaban mi persona, han dado paso a los razonamientos y las reflexiones.

No me lleva a engaño saber que ahora la razón está más tiempo dominando que el corazón, pero que cuando siento algo me dejo llevar y me lanzo sin tregua, ni pausa, sin paracaídas, sin red.

Y volveré a hacerlo. Volveré a ir de un sitio a otro. Veré mi nombre en la lista de embarque de no sé cuántos vuelos, de no sé cuántos trenes y autobuses. Hay todavía tantas carreteras que aún no transito, tantos cielos en los que aún no planeo.

Espero no olvidar que el mundo es un lugar maravilloso y mágico, nuevo todo el tiempo, sorprendente siempre.
Hoy estoy aquí, de una forma determinada que a veces puede parecer inmutable. Sin embargo, el cambio parece acechar y se acerca o se aleja según se mire.

Me gusta que me gusten las cosas que hoy me gustan. He podido hacerlas parte de mí, incorporarlas naturalmente a mi día a día. Entregado estoy a mi trabajo, a mis compromisos materiales, a unos sueños nuevos que no sabía que tenía.

Me apasiona buscar retos, conseguirlos, coronarlos. Me encanta encontrar a gente talentosa y ponerla a trabajar junto a mí. Me ilusiona saber que mis planes van cumpliéndose.

Sé que habrá periodos difíciles y necesito prepararme para ello.

Tanto a nivel económico como en el ámbito personal. Espero no causar dolor y sobrevivir al que puede caerme en cualquier momento.

Me gusta lo que soy, en lo que me he convertido. Nunca me imaginé así, pero verme ahora no me disgusta e incluso me llena de cierto orgullo.

Si me gusto y me gusta lo que veo en el futuro, creo que puedo estar en cierta paz.

La irrelevancia de México en Europa

Noviembre 7, 2009

El título de este post es pedante, pero creo que algo puedo decir sobre esta afirmación.

Llevo bastantes años ya en España, el país de la Unión Europea que -se supone- mejor relación debería tener con México.

España presidirá la Unión Europea durante 6 meses a partir de Enero de 2010 y ha indicado que hará un esfuerzo especial para poner a Latinoamérica en un lugar preponderante en su agenda. La realidad es que ni Iberoamérica en general, ni México en particular, ocupan la atención de los políticos, de los medios, ni de los ciudadanos europeos.

La crisis ha acentuado más esta irrelevancia, ya que los gobiernos europeos han centrado su atención y sus esfuerzos en solventar sus propios problemas internos, dejando de lado los proyectos que tenían en Latinoamérica.

Las empresas españolas que invirtieron en México han visto que el país ha afrontado la crisis con un desempeño regular. No parece que su presencia se extenderá en el corto plazo, salvo que haya un cambio en el sector petrolero o que la Compañía de Luz y Fuerza (recientemente desmontada por el gobierno de Calderón) se desintegre o disgregue en una privatización.

Aparte de esto, de México no se escucha nada positivo. Sólo hay noticias sobre la violencia del narcotráfico, la gripe A…

Creo que los próximos años aumentará la irrelevancia de México en Europa, salvo que se emprenda un viraje importante en la política exterior del país hacia el viejo continente.

No es factible esperar que el actual gobierno mexicano, sumido en sus propios problemas internos, sea capaz de articular una política exterior que aumente el perfil del país frente a los ojos de una Europa atenta a sí misma y a los países que sí considera relevantes. Por desgracia, México no lo es en estos momentos.