Archivo de Septiembre 2009

Muerte en el metro

Septiembre 26, 2009

A veces me quedo realmente horrorizado con lo que ven mis ojos de lo que sucede en México.

No soy un necio y sé que la muerte es cotidiana en todo el país, pero cuando uno ve cómo acribillan a un par de personas en un lugar que conoce y en el que ha estado, no puede sino sentir cómo los pelos se le ponen de punta.

Me encanta ir en Metro en México y en España, quizás porque mis viajes no son diarios y los hago en horas valle, por lo que puedo moverme con cierta soltura y comodidad.

En México, lo utilizaba para ir al sur de la ciudad y siempre disfrutaba ver cómo se iba transformando el paisaje urbano, porque la gente de un espacio tan grande es muy variopinta de norte a sur, de este a oeste.

Pensaba que, con todo y las aglomeraciones, los pequeños robos, las disputas por los asientos… el metro de México era seguro.

No hay que sacar de quicio un hecho como el de la balacera que ocurrió el 18 de Septiembre pasado, pero creo que hay que decir que -por lo menos que yo recuerde- no se había dado un hecho como éste en toda la historia del Metro del DF.

Este hecho, no por aislado deja de ser menos grave y merece toda la repulsa y condena contra un enajenado que ha sembrado la histeria en millones de personas, y ha llevado el luto a las familias de los dos policías que trataron de reducirlo.

No recuerdo una época tan violenta y confusa como la que está viviendo actualmente el país: la gripe A, la crisis, la guerra contra el narcotráfico, el secuestro de un avión… y ahora ésto.

Amo a mi país, México, pero algunas veces me da un miedo terrible pensar en que una de estas desgracias pueda pegar a mi familia y a la gente a la que quiero.

¿Qué hacer ante esta situación?

La impotencia es el peor de los sentimientos.

A veces

Septiembre 19, 2009

A veces las cosas en la vida suceden demasiado rápido.

Uno puede apostar en que se ha encontrado el carril para seguir avanzando, pero luego no, no es así y vuelta a avanzar por terrenos sinuosos.

Pero estos terrenos sinuosos están llenos de situaciones que pueden hacer de la vida una montaña rusa.

A veces, arriba.  A veces, abajo.

Creo que lo mejor es no hacer planes y estar abierto a todo.

Intentar que las sorpresas de la vida te sigan alumbrando por aquí y por ahí.  Hasta encontrar ese camino, ese carril.

Volver a empezar

Septiembre 12, 2009

Realmente no sé por dónde comenzar.

He terminado mi relación y me siento devastado.

No pensé que acabar con esta relación me fuera a dejar tan tocado.  Pensé que era necesario aclarar la situación después de algún tiempo en que las cosas estaban enturbiadas por la falta de comunicación, la distancia excesiva y otras cosas que no acababan de cuajar para que mi novia y yo estuviéramos juntos.

Creía que el amor nos ayudaría a aclarar todo en el momento de vernos… pero no fue así.

Terminamos sin darle realmente oportunidad al amor que nos tuvimos.

Todo fue un poco mecánico.  Ella ya lo había decidido unos días antes y yo lo acepté sin más.  Pensando que no podría luchar por algo que, en principio, ella no deseaba.   También estaba un poco el tema del orgullo y de ver racionalmente las cosas.

Hasta unos días antes de terminar, ella decía que me amaba.  Yo le respondía un poco frío, molesto por algunas cosas que había hecho, pero sí, la amaba, muchísimo.  Aún lo hago.

Ahora me siento vacío, temeroso que hacer algunas cosas mal, de no poder reemprender mi camino… y como culpable.

En el fondo, sé que fueron varios factores los que determinaron el rompimiento.  Sobre todo que fue ella quien tomó su decisión.  Yo le achaco a muchas cosas su decisión, pero no podré saber nunca del todo que fue lo que pasó. Sin embargo, pienso que quizás pude haber hecho algo de otra manera: tener una presencia más cotidiana, hacer cosas especiales más seguido… hablar, hablar mucho.  Repetir un millón de veces lo que tenía en mi corazón.

Pero no.  Eso queda en el pasado, en la zona de lo que no fue y no será nunca.

Me temo que las mismas razones para que el amor brote son las que se dan para que desaparezca.

Todo es fortuito y tiene un término. TODO.

En fin, que me tendré que poner nuevamente en marcha en algún momento.

Sé que el inmenso dolor que ahoga mi corazón se irá diluyendo con el tiempo y que podré reemprender la marcha en el camino, que en algún momento voy a tener que volver a empezar.

Pero es jodidamente duro.

México en crisis

Septiembre 5, 2009

Recientemente he estado en México y he podido comprobar que el país está sumido en una importante crisis.

Me impactó ver cómo muchas construcciones se habían quedado a medias, abandonadas y en ruinas.

El desempleo también es una preocupación para miles (¿millones?) de personas y negocios de todo tipo se ven abocados al cierre por la falta de clientes.

Los restaurantes en zonas populares del país están vacíos y los hoteles ofrecen sus servicios a precios de saldo. (Si alguien está pensando ir a México, ahora es un buen momento, por lo barato que resulta hacerlo desde España).

Esto lleva a muchas personas -sobre todo jóvenes- a pensar en salir del país y buscar las oportunidades de desarrollo que el país no les ofrece.

Y como telón de fondo se encuentra el tremendo problema del narcotráfico.

Normalmente no tengo una visión catastrofista de las cosas. Siempre procuro ver el lado amable de las cosas.

Sin embargo, en esta ocasión me costó encontrar cosas que me alentaran.

He invertido y seguiré destinando dinero a algunas iniciativas que tengo en México, pero es evidente que las cosas se quedarán paralizadas por un tiempo.

Esta crisis ha servido para ilustrar varias cosas:

  1. Que el gobierno no ha aprovechado la época de bonanza para haber impulsado un modelo económico alternativo
  2. Que los gobernantes no tienen idea de qué hacer sin dinero en las arcas públicas y que les tiembla el pulso cuando se trata de aumentar impuestos
  3. Que la iniciativa privada tiene sus limitaciones para influir en la economía sino cuenta con políticas públicas que promuevan las iniciativas empresariales
  4. Que la evasión de impuestos y la enorme corrupción ahogan a los actuales negocios y limitan las posibles nuevas empresas
  5. Que la informalidad crece al mismo tiempo que aumenta el desempleo formal

Francamente, la situación no resulta nada halagüeña.

Tras 9 años de gobiernos panistas, la situación no ha cambiado demasiado, incluso hay quien dice que ha empeorado.

A mí me parece que el proyecto continuista de Fox y de Calderón ha demostrado sus limitaciones en el momento en el que el ciclo económico ha cambiado.

Por desgracia, se ha perdido casi una década de relativa bonanza para realizar cambios estructurales que tanta falta le hacen al país.

Pero lo peor -para mí- es comprobar que no ha sido sólo el gobierno federal, sino todos los gobernantes, independientemente del partido del que vengan, quienes no han realizado ningún cambio para bien para el país.

No me importaría saber que reciben unos sueldos altísimos si supiera que son gestores eficaces.

Me daría igual que compraran coches último modelo con dinero del erario si al mismo tiempo se encargaran de que todas las calles estuvieran asfaltadas y fueran más seguras.

Le quitaría toda importancia al hecho de que usan recursos públicos para usos personales si tuvieran un programa de país con una visión estratégica y de largo plazo.

Incluso aplaudiría la realización de obras faraónicas -como viaductos y puentes- si supiera que todos los servicios que se prestan son eficaces y a un precio razonable.

Pero ninguno de estos supuestos se da en nuestro país.

Al estar en México uno puede acostumbrarse a todo esto, pero con una mirada externa como la mía, hay cosas que se me hacen insoportables.

México no merece esta crisis, no merece estos gobernantes ineptos, corruptos y trogloditas.

México no merece que miles de jóvenes productivos y emprendedores nos veamos abocados al destierro por el simple hecho de no encontrar oportunidades en el país en el que nacimos.

México no merece que tengamos que vivir preocupados por la inseguridad, por el narcotráfico, ¡¡por la propia policía!!

…..

Lo que quisiera para México es que surgiera una generación de gente capaz, comprometida con el país, que pudiera ponerlo en el sitio que le corresponde.

Tenía la esperanza de que el cambio contribuiría a que esto sucediera, pero, por desgracia, no lo estoy viendo.