Archivo de Enero 2009

Pelear con la familia

Enero 31, 2009

Una de las peores cosas que pueden pasar cuando uno está fuera de su país es pelear con su familia.

Dicen que del roce nace el cariño.  Yo añadiría que la lejanía física también provoca lejanía emocional.

Hace tiempo me pasaba que daba por buenas las relaciones que tenía con mi familia, pero el tiempo pasa y todos cambiamos, por lo que las relaciones también.  Esto implica que hay que hacer un esfuerzo por fortalecerlas o restablecerlas.

Pero aún es más difícil cuando se da algún problema, porque las oportunidades para aclarar las cosas son menos de las que habría si las personas peleadas estuvieran más cerca.

También hay personas a quienes la distancia no consigue separarlas emocionalmente, pero esos casos son afortunados y, por desgracia, no me tocan personalmente.

Confieso que una de las más difíciles renuncias que he tenido que hacer por vivir fuera de mi país es dejar a mi familia.

Son muchos años ya desde que salí de México como un chamaco en busca de aventura y ahora soy un hombre más reposado, pero con todo y esto cada vez me cuesta más restablecer las frágiles relaciones con algunos miembros de mi familia.

Para esto no hay lecciones que valgan, sino tan solo la oportunidad de que algún día las cosas acaben solucionándose.

Mientras tanto, se sufre.

Quizás lo único que pueda hacerse es intentar poner más de mi parte para significarme en mi casa, aunque esto no sea siempre compatible si mis intereses me sitúan aún en España o en algún otro punto de México.

Hay personas que leen este blog y me dejan cariñosos comentarios.  A ellos les digo que las cosas no son fáciles y que procuren disfrutar a su familia y amigos al máximo, porque cada momento cuenta, es valioso y nos debe dar fuerzas para llenarnos de ilusión para volver a reunirse con ellos.

Nadar o irse al fondo

Enero 24, 2009

Hay amigos con los que te diviertes; otros con los que compartes aficiones; también con los que tienes charlas largas de café arreglando el mundo… y con los que hablas de cosas concretas, llenas de verdad y saber.

Esos amigos que “han estado ahí” muchas veces me ayudan a aclarar las ideas, me ayudan a ver las cosas desde otra perspectiva o me dan una respuesta a las dudas que me tienen agobiado.

A lo largo de tu carrera profesional te encuentras con todo tipo de jefes. Así que, cuando te toca serlo, compruebas que no se trata de una responsabilidad tan fácil como se ve desde fuera.

Mandar no es tan fácil, porque hay que hacerlo de una forma que consigas que las cosas se hagan como piensas que se tienen que hacer en beneficio para un cliente o usuario, mirando el interés de la empresa y haciendo ver a tu gente la importancia que tiene su labor.

Algunas veces se olvida alguna de estas tres patas y el resultado no es el que se espera: o el cliente te reclama, o en la empresa te dicen que no están satisfechos con tu labor o tus compañeros tienen una idea mala tuya como jefe.

Creo que en estos momentos, hay quienes nadan desesperadamente para mantenerse a flote y los que se van al fondo.  Los primeros tendrán la oportunidad de sobrevivir y mejorar hasta convertirse en auténticos jefes.  Los segundos serán muy buenos en la parte operativa.  Ambos son necesarios, pero cada uno en su lugar.

Ese es mi estilo de “mandar” y creo que algunas personas lo valoran, mientras que a otras no les ha gustado.

Ayer lo comenté con una buena amiga y creo que ha sido una imagen perfecta.

Por supuesto que hay otras formas de hacerlo y que cada una será igual de viable y aceptable.

Lo que es verdad es que si bien todos somos iguales, hay unos más iguales que otros.

Volver a querer

Enero 17, 2009

A veces resulta un poco extraño encontrarse con que lo que uno ha deseado durante tanto tiempo por fin se materializa.

Uno pasa de tener grandes expectativas a aceptar la realidad cuando, de repente y sin aviso previo, algo cambia y se consigue un sueño.

Parece que uno se despierta poco a poco, como si la luz de la mañana le cegara a uno durante unos segundos, como si uno tuviera que desenterrar algo que se le ha perdido en algún sitio dentro de sí mismo.

Pasan los días y uno comprueba que la cosa es cierto, que va en serio, que se están dando las condiciones y es como si se buscara el truco, el cartón como dirían en España.

Pero no.

Por fortuna, por grandísima fortuna, es verdad.

Uno puede volver a querer después de años de tristeza, soledad, desencuentros, incertidumbre y de que la costumbre haya convertido a todo esto en algo normal y cotidiano.

Es verdad que se puede ser feliz sin alguien a nuestro lado.  Yo lo he sido.

Sin embargo, la manera en que una nueva persona entra a nuestra vida puede hacernos distintos, más amplios, mejores. Puede renovarnos por dentro o volver a ponernos en un sitio en el que alguna vez hemos estado.

Yo he tenido suerte recientemente.   He encontrado a alguien a quien querer y que me quiere.

Son cosas de la vida.  Instantes.  Oportunidades.  Ventanas abiertas.  Momentos fortuitos que transforman todo.

Luego, depende de muchas cosas que la relación se cimente, avance.

No me engaño pensando en que aún habrá obstáculos hasta alcanzar la total plenitud, pero lo que ahora me está sucediendo es que el mundo se me está iluminando.

Cosas que hacía tiempo no veía, ahora las percibo nuevamente.  Sentimientos que no habían anidado en mi corazón, nuevamente florecen en mí.  Deseos continuos y compartidos que pensaba que ya no habitaban mi cuerpo, han vuelto, ahí están.

Pues sí, he vuelto a querer y quiero que esto dure, que esto llegue a buen puerto, que este entusiasmo inicial se mantenga durante todo el tiempo y que luego se transforme con nosotros, como dos, como pareja.

Es posible, lo sabía.  No había perdido la esperanza de encontrar a alguien, pero me encontró desprevenido.

Esos regalos que te da la vida en un momento.

Gracias.

El final de la crisis

Enero 11, 2009

Ya estoy un poco podrido con la famosa crisis.  Todo son malos datos y la gente está auténticamente acojonada, pero me niego a sumarme al grupo de agoreros.

Es verdad que el paro ha subido (y seguirá subiendo), que las deudas ahogan a cada vez más familias, que las perspectivas económicas no son buenas… De acuerdo, pero nada de esto se solucionará con lamentaciones.

Quizás tenga esta visión porque mi situación es “privilegiada”, pero también porque sé que quejarse no ayudará a resolver los problemas.  La única solución es el trabajo.

Trabajo bien hecho, a consciencia, constante y eficaz.  Si nos quejamos de que ganamos poco, a trabajar más. Si nos quejamos de que trabajamos mucho, hay que ser más eficaces.  Si nos quejamos de que lo que hacemos no sirve para nada, cambiemos de trabajo o aprendamos a tener paciencia.

En lo personal, creo que el final de la crisis está más cerca de lo que pensamos.

En España llevará más tiempo que en otros países, sobre todo por la baja productividad que hay en tres meses al año.  Es increíble que un país se paralice durante dos meses en el verano y un mes en el invierno, pero así es España… aunque esto también tiene su parte buena: los españoles saben darse un descanso y eso también es positivo.

Yo veo que el final de la crisis estará cuando haya más personas que estén dispuestas a dejar de quejarse y más a trabajar…

Esta idea puede sonar disparatada e injusta para los parados que no encuentran trabajo, pero creo que también estas personas deben trabajar buscando alternativas, reciclándose, iniciando pequeñas iniciativas, etc.

Mucha suerte a todos en este 2009… y ¡a trabajar!