Archivo de Noviembre 2008

El éxito

Noviembre 29, 2008

No me considero viejo, pero lo que está claro es que, como bien decía José José, “ya no soy ningún muchacho”.

Por eso, de vez en cuando, me llego a plantear un montón de cosas.  Las clásicas reflexiones con las que intentas ver (o justificar) tu vida.

Una de las cosas en las que pienso es en qué consiste el éxito.

Para unos soy una persona exitosa, pero me imagino que para la inmensa mayoría no paso de ser una persona promedio y para otros podré ser un fracasado por una serie de situaciones, tanto personales como materiales.

Así que, como con todas las cosas en la vida, el éxito es algo muy difuso y personal; algo completamente subjetivo.

Pero mi experiencia vital me indica que el éxito personal no siempre viene acompañado del profesional y viceversa.

También que el éxito, tanto personal como profesional, no es tal cuando otras personas salen dañados de éste.

Es decir, ser exitoso es tremendamente difícil y, en algunos casos, frustrante.  Esto sucede cuando alcanzas un objetivo largamente deseado y no es lo que esperabas, por el resultado, por la circunstancia en que se consiguió, etc.

Por eso el éxito como tal no puede ser un objetivo… y es aquí en donde me acerco a lo que yo entiendo por éxito.

Se trata de tener la sensabilidad para ver, sentir y agradecer los avances que se van dando en los procesos, caminos o como quiera llamárselo a lo que acontece día a día.

También es fantástico cuando consigues el objetivo y hay un subidón de adrenalina, un golpe de ego o un aumento en tu cuenta corriente, pero eso es transitorio, así que eso es algo a sumar, pero no puede ser el todo.

El todo es pensar que hoy se comienza una etapa y que mañana habrá que continuarla, que el Día D ya llegará, pero que debe ayudarnos a situarnos, pero no necesariamente ser el objetivo final, sí puede ser el punto culminante, pero, nuevamente, se trata de algo momentaneo, de algo pasajero.

Algunas personas puedan pensar que la vida es una mierda porque no es un orgasmo continuo.

No creo que habría un cuerpo que aguantase un orgasmo permanente, ni tampoco lo llevaría a la felicidad ni a la plenitud (aunque algo ayudaría, como una buena cuenta de banco, es cierto).

Pero pensar que la vida, al exigir trabajo continuo es algo menos que una esclavitud y, por ende, una porquería, que se plantee si lo que tiene que revisar es la situación en la que está metido.

Para mí el éxito es estar a gusto con uno mismo.

Ni más ni menos.

Puedo estar más o menos satisfecho con los resultados de mi trabajo o pensar que la persona que tengo a mi lado no sea la más… Pero si hay algo en ambos aspectos que hacen que se despierte la pasión, las ganas de continuar, las ganas de inventar o de intentarlo de nuevo, entonces tienes suerte y muchas posibilidades de disfrutar del éxito.

Ya he escrito antes de la pasión como indicador de que vas por buen camino.

Y eso tiene que aplicarse tanto en la parte personal como en la profesional.

Es cierto que en uno y otro ámbitos no siempre es fácil mantenerla y es que no es fácil encontrarla y menos tenerla siempre viva.

Los problemas del trabajo, las dificultades económicas, el cansancio físico, la falta de tiempo, la cotidianidad, las enfermedades y otros elementos exógenos se interponen entre nosotros y la posibilidad de mantener la pasión.

Pero hay que intentarlo.

Hay que intentar sentirla y no dejarla ir.

Se trata de una cuestión de actitud.

Si no encuentras que tu estómago bulle cuando tienes que hacer una actividad o cuando estás al lado de la persona que te acompaña, busca que algo cambie o incluso muda de entorno.

Sólo hay una cosa que se debería tomar en cuenta a la hora de considerar esta transformación: el no herir a los demás.

Pero incluso este principio, también hay que valorar si el daño a uno mismo no acabará por fastidiarlo todo.

En ese caso, lo más sano para todos es ser coherente y dar los pasos para salir de esa situación… aunque algunas veces haya que pasar por encima de la gente a la que uno quiere.

Pero esto sólo puede ser la última opción y algo no recurrente y fuera de lo ordinario.

El dolor de los demás (quiero decir, evitarlo) debe de guiar nuestro camino al éxito.

La pasión debe de ser nuestro combustible y nuestra guía para dirigirnos a éste.

Y, sobre todo, nuestra capacidad de disfrute de lo cotidiano, nuestra visión realista, pero positiva de las cosas, en suma, una actitud abierta y agradecida, nos hará disfrutar más de todas las oportunidades que se abren a nuestro paso.

La vida y sus pequeños regalos diarios deben ser nuestro éxito.

La estabilidad de México

Noviembre 22, 2008

Para los que nacimos en la década de los 70, la sensación de inestabilidad en el país era prácticamente algo permanente.

Cualquier rumor, por disparatado que fuese, era razón suficiente para que millones de pesos y/o dólares abandonaran el país en cuestión de segundos. Con esta huida de capitales el valor del peso se depreciaba y la inflación se disparaba.  Era un círculo perverso de inflación incontrolada, bajos salarios, exiguas inversiones, desempleo… El escenario ideal para una revuelta social.

Pero hay que recordar que se trataba de México.

Aún recuerdo una vez que hice fila para comprar dólares.  Era una situación auténticamente dramática.  Desde que empezaba la fila hasta que finalmente podías hacerte con el preciado billete verde el valor del peso fluctuaba siempre en negativo para la moneda nacional.

El caso es que la gente aguantaba estóicamente hasta conseguir deshacerse de sus pesos. Yo era un niño que le guardaba su turno a mi madre, así que veía cómo había gente que, entre desesperada y aprovechada, se me metía.

El colmo fue cuando una señora se me metió justo cuando era mi turno. La gente de la fila protestó, pero la señora, bien vestida y con más cara que espalda, pidió una cantidad que a mí me pareció un montón de dinero.  En realidad era una bicoca, pero yo iba a cambiar aún menos dinero.

Lo increíble es que la cosa no pasó de protestar y yo de hacer un tremendo berrinche.

Así era México.

Por eso no puedo dejar de sorprenderme de la actual estabilidad de México.

La cruenta lucha al narcotráfico que a diario se cobra muertos en nuestro país, el próximo cisma del tercer partido en el país, la muerte en -todo parece indicar- un trágico accidente de avión del secretario de gobernación, Camilo Mouriño, el regreso masivo de mexicanos provenientes de EEUU (con la consiguiente bajada de envío de remeses desde el otro lado del Río Bravo), el descenso del precio del petróleo (sobre el que venía descansando gran parte del presupuesto mexicano), etc., deberían dejar al país al borde de un escenario parecido al de los ochentas.  Nada de eso.

No es que el país sea inmune a lo que sucede a nivel global, sino que ahora existe una serie de elementos que permiten que la situación afecte de una manera más controlada al país: tipo libre de cambios, deuda extranjera asumible, reservas internacionales más o menos sólidas.

No niego que el próximo año será duro, sino es que durísimo, para la economía de todo el mundo, pero lo que está claro es que la sensación de que México podrá aguantar las embestidas de este difícil período no hace sino mantener las esperanzas de futuro con respecto al país.

Yo creo que México seguirá siendo un país en el que las inversiones, no exentas de riesgo, pueden dar buenos resultados.

También creo que hay una transición inacabada en lo político que tiene como protagonistas al narco, que están viendo cómo se les recortan (o por lo menos se intenta) sus espacios de poder.

Pero la estabilidad de nuestro país es una señal de que un país más o menos gestionado puede dar resultados positivos, pero que necesita de otros para acabar de solventar sus problemas.

El trágico problema del narcotráfico sólo se podrá resolver con el concurso de otros países, eminentemente EEUU, pero también España, Colombia, entre otros.

Ya ningún problema es local y por eso necesitan de soluciones globales.

México, entre otros países, han hecho sus deberes y ahora están en posición de dar pasos importantes hacia el desarrollo.

Ahora se tendrá que ver si hay un compromiso real de los llamados países desarrollados en hacer el papel que les toca.

Adiós a los amigos

Noviembre 1, 2008

Nuevamente se acerca el momento tantas veces vivido, pero no por eso menos odiado…

El momento de decir adiós a los amigos.

Es verdad que hay amistades que persisten a través del tiempo y la distancia, pero, siendo sincero, las cosas ya no serán iguales y que poco a poco se irán diluyendo no sé si los sentimientos, pero sí esa proximidad, esa sensación de cercanía que hacía que incluyera a esos amigos en mi vida diaria.

Mis amigos vienen y van, se mueven y encuentran otros espacios.

Unos llegan después de años de no vernos.  A otros voy a verlos de vez en cuando a donde estén.  Hay otros que surgen a mi alrededor y… están los que conozco y luego se van.

La amistad es una relación fantástica y da lugar a todo tipo de sentimientos.

También hay momentos duros en que uno tiene que cortar esas relaciones, porque la amistad no está ajena a actitudes humanas muy desagradables.

Para los amigos que han sido buenos conmigo no tengo sino palabras de cariño y agradecimiento.

Hay cosas que conozco en mí gracias a ellos, aspectos de mi ser, de mi persona, que no habría descubierto sino hubiera sido mirándome en ellos como se mira en un espejo.

La nostalgia me invade y francamente me entran ganas de llorar.

También estoy cansado de cambiar constantemente el escenario de mis relaciones afectivas, en este caso, amistosas.

Hay muchos otros cambios en mi vida y uno esperaría que las amistades fueran como la base en la que podría encontrar apoyo y no perder el rumbo.  Pero no… la fuerza y el norte tienen que estar dentro de uno mismo.  Esa es la última certeza al final: nos encontramos solos y tenemos suerte de encontrar, aunque sea momentaneamente, con los que compartir momentos de felicidad y también etapas duras.

Los echaré de menos.  Adiós, amigos.