Liderar

By Mexicano y Español

Cuando aún estaba en México me planteaba la vida de una forma menos prágmática y soñadora de cómo ahora me la planteo.  Me imagino que a la mayoría de la gente le pasa lo mismo.

Recuerdo cuando hice un examen para entrar a una multinacional.  Las preguntas eran sobre cuánto te gustaban los negocios.  Yo pensaba en esos momentos en que los negocios no eran para mí.  Me veía como escritor, como un intelectual en ciernes al que el dinero no le debería importar demasiado.

Pero luego ocurrieron una serie de cosas en mi vida que me trajeron a Europa y luego a España.

Ya desde México, pero sobre todo en España he tenido la inmensa fortuna de trabajar en algo que no sólo me gusta, sino que me apasiona.

Conforme pasa el tiempo y vas ganando en confianza se te van otorgando mayores responsabilidades y entre éstas está liderar a personas.

Yo entiendo que más que dirigir, lo que hay que intentar conseguir en un equipo es que le guste y se divierta con lo que hace.  La teoría está muy bien, pero lo jodido viene cuando toca ponerlo en práctica.

Sin duda, los años y la experiencia práctica me han dado algunos elementos para poder reconocer y resolver situaciones complicadas.

Me gusta intentar persuadir a la gente para que sepa que lo que está haciendo tiene un sentido y que tendrá una recompensa en varios sentidos: para ellos mismos por el trabajo bien hecho, por el cliente y por sus jefes (entre ellos, yo).

Pero este estilo de liderazgo no siempre es sencillo, ya que el espacio que se deja de ocupar, cuando lo ocupan los subordinados, se puede perder para siempre.

Me explico: dejar que el subordinado haga parte de su trabajo y parte del que le correspondería al jefe puede verse como un abuso por parte del subordinado.  Sin embargo, no se ve que hay otras situaciones en que el subordinado no puede salirse del guión establecido por sus jefes, con lo que atrofian su crecimiento profesional.

Ahora, cuando ocupan ese espacio sienten que ya no necesitan al jefe y se entra en el periodo freudiano de “matar al padre”… Pero no se dan cuenta de que aún lo necesitan y ahí es cuando comienzan los problemas.

La diferencia en este caso es que ni yo soy su padre ni ellos son mis hijos.

Eso da lugar a situaciones que muchas veces tienen difícil solución si no es con la ayuda de un tercero que, idealmente, tendría que ser neutral.

Pero liderar también implica tomar decisiones impopulares o tener que llamar la atención a la gente cuando sea necesario.  Y esto puede desgastar al líder profundamente.

Antes creía que toda la gente es igual.  En principio, todos tenemos los mismos derechos, pero no todos tenemos la misma capacidad, ni la misma visión, ni la misma experiencia.  ¡Menos mal!

Ahora veo muy diferente el tema de los negocios.

Veo que también me apasionan un montón de cosas relativas a los negocios, a emprender y a hacer las cosas a mi manera.

Si bien he seguido escribiendo -y para muestra este blog- creo que ahora mi visión es más pragmática y realista, pero también soñadora y posibilista.

Uno tiene que saber liderarse a sí mismo, antes de poder liderar a los demás..,.

Y en esas ando.

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