Archivo de Mayo 2008

¿Por qué quedarse en España?

Mayo 31, 2008

Hay periodos en que mi entorno cambia y me hace replantearme las razones por las que sigo en España.

Sucede que la vida sigue su curso y amigos (tanto mexicanos como españoles) deciden (o tienen) que moverse, como diría Kerouac.

Unos deciden que es tiempo de volver, otros que es tiempo de avanzar y otros que ya no pueden seguir en el mismo sitio.

Mientras tanto, yo sigo aquí.

Y me quedo, aunque haya momentos en que me plantée por qué me quedo.

Mi familia está a miles de kilómetros y no he podido crear una para mí aquí.

Sigo con mis planes en ambos lados del Atlántico.  Invertir en México, trabajar en España… quizás también comenzar a invertir acá, en la piel de toro.  Esta es una de las ventajas de la soltería: hacer con mi tiempo y mi dinero lo que me apetece.

Creo que me siento relativamente seguro teniendo estos sueños en mis dos países… y sobre todo viendo cómo algunos comienzan a tomar forma.

Puede sonar brutal, pero me gustaría tener lugar en mis dos países en donde “caerme muerto”.

Pero fuera de estos sueños, está la realidad del día a día que se ve trastocada cuando el panorama cambia y la gente que nos rodea se va.

Es como una foto cambiante en donde aparecen y desaparecen personas.  Puede ser como una foto fija, pero no es verdad, porque se diluye, se transforma y luego da lugar a otra imagen nueva.

Uno debería acostumbrarse a todo, incluso al cambio.  Pero la realidad es que la gente no lo rodea a uno, sino que es parte del suelo que se pisa y cuando se van, es difícil mantenerse en pie.

Si me quedo en España es porque me da pereza volver a empezar en México.

La gente me dice que no, que encontraría un buen hueco por mi experiencia y mi capacidad.

Hmmm… No lo sé y este no estar seguro me hace quedarme aquí.

Pero también creo que tengo un buen motivo para seguir en España y ese es mi trabajo.  Me encanta lo que hago y ahora comienzo a tener cierto prestigio que me ha costado más de una década conseguir.  Se dice pronto, pero son años de esfuerzo continuado, de frustraciones, de logros, de ver cómo se han abierto algunas puertas que parecían cerradas a cal y canto para mí.

En fin, que a la gente que se va les deseo la misma suerte que a la gente que decide quedarse.

Cada uno tiene sus motivos y todos son respetables.

Lo importante es tener esos motivos, creer en ellos y hacer lo que esté en nuestras manos para hacer lo mejor para ser coherente con éstos.

Tarea nada sencilla para todos, pero más para los que están en movimiento.

Alejandro Fernández en Madrid, ¡qué noche!

Mayo 24, 2008

Esta semana fui invitado a ver el concierto de Alejandro Fernández. ¡Fue una experiencia genial!

Al salir de México, le perdí la pista, así que me sabía las canciones de sus dos primeros discos.

Durante la última década, Alejandro Fernández se ha convertido en un intérprete soberbio que brilla por derecho propio fuera de la inmensa sombra de su padre.

Lo que se me hace verdaderamente excepcional es la sencillez con la que se dirige al público y la buena relación que tiene con sus músicos, todos ellos mexicanos como él mismo indicó, orgulloso.

Se trata de una persona que ha pasado por experiencias difíciles (el secuestro de su hermano, los rumores sobre su sexualidad), pero que trasmite tan buenas sensaciones que es comprensible que auténticas multitudes (sobre todo conformadas por mujeres) caigan rendidas a sus pies.

Fueron 2 horas y medias de canciones nuevas y antiguas, con un largo y espectacular espacio dedicado a los clásicos de la música ranchera que la gente coreó con familiaridad y sentimiento. Fue un momento muy emotivo ver una bandera mexicana y cantar “Guadalajara”, “El Rey” o “México Lindo y Querido”.

Siempre que veo a un mexicano triunfar confirmo que hay tanto talento en mi primer país.

Es tan evidente, pero leo los comentarios de la gente en foros, páginas web y en libros y aún pensamos mal de nosotros mismos.

Pensamos que lo que viene de fuera siempre será mejor, que somos un pueblo destinado al fracaso y que nuestra única alternativa es la supervivencia.

Yo no comparto esta idea.

Creo, como un buen amigo mexicano que viene a Madrid a ocupar un puesto de mucha importancia en una compañía multinacional, que ahora mismo el país tiene una oportunidad histórica para dar un paso para dar un salto importante a la modernidad; entendida ésta como una situación de mayor justicia social, de certeza jurídica, de oportunidades para todos, de continuidad institucional y optimismo social.

No sé si al final se consiga, pero ya se han dado algunos pasos y se avanza (lentamente, si bien es cierto) hacia esa situación.

Lo que uno puede pensar después de ver un magnífico concierto…

Un hombre en construcción

Mayo 11, 2008

Cuando era niño pensaba que a los 25 tendría una vida completamente definida: una familia propia, un trabajo en el que haría carrera, algunos bienes…

Es curioso que también hubiera pensado en que para esa edad ya habría viajado y conocido el mundo, habría publicado un libro y no sé qué tantas cosas más…

Y es que el sentido del tiempo es muy distinto cuando eres niño.

Recuerdo que algunas clases de la primaria se me hacían eternas y tenía que inventarme cosas para no morir de aburrimiento.  Varias veces terminé en la oficina del director por estos antídotos contra la monotonía.

Eso era cuando era niño… Hace tiempo ya.

Ahora que oficialmente dejaré de ser joven, sólo unas pocas de estas visiones de niño se han cumplido.

Y sí, quizás algunas veces me pregunte por qué no se han cumplido todas.

Pero ahora, con la perspectiva de la madurez y la distancia de los años, no creo haber conseguido poco y que si no he llegado a más ha sido por decisión mía.

Me considero un hombre en construcción.

Alguien que tiene los planos de su vida en su mente, su cuerpo es su terreno, el fruto de su esfuerzo sus ladrillos y sus ganas el cemento. (Uff, ¡qué cursi!)

Creo que estar en construcción es también estar abierto y dar la bienvenida a las oportunidades.  Es tener un sueño y avanzar para conseguirlo.  Es tener tiempo para asistir con libertad a acontecimientos de la vida.  Es gestionar una ambición y evitar a toda costa hacer daño a la gente que nos rodea.

Si bien estar en construcción también puede parecer el resultado de una serie de decisiones erróneas.

Mi esperanza es que los errores cometidos sean transitorios.  Es decir, lo que en su día significó un paso en falso, una caída, a lo largo del tiempo no sólo haya pasado, sino que nos haya indicado el camino o una nueva trayectoria.

La madre de una amiga me dijo una vez algo que me dejó frío:

- A los 50 años, creí que estaba hecha.  Tenía tres hijos sanos, fuertes, que estudiaban y se ganaban la vida.  Una situación económica sólida, con negocios, casas, coches.  Un esposo al que amaba y admiraba.  (…) Pero todo cambió cuando me enteré que mi esposo tenía otra familia.  Entonces perdí mi posición económica. Mis hijos pasaron una temporada horrible por nuestra separación… y yo perdí a mi compañero.

Entre mis amigos, varios van por su segundo matrimonio o por su segundo divorcio.

Varios están cambiando su lugar de residencia.

Están siendo padres/madres por primera vez.

O siguen solteros, como yo.

——

Revisando mis fotos de joven, me doy cuenta de que sigo avanzando.

De que no sólo han pasado los años por mí, sino que hay cosas que he conseguido y que aún habrá otras que estoy a punto de conseguir.

Un hombre en construcción.

¿ASPAN?

Mayo 4, 2008


Parece ser que está comenzando a salir a la luz pública un supuesto plan para profundizar la integración de México, EEUU y Canadá, más allá del TLC.

Habrá que revisarla con detenimiento, pero mi premisa es que si México quiere de verdad dar el salto y convertirse en una potencia necesita reconocer que por sí solo nunca será capaz y que sólo mediante la unión con otros países podrá conseguirlo.

Eso tiene necesariamente un costo.

Sin embargo, la idea de que México se desintegre, pierda soberanía, el peso deje de existir… como indican en este video es, a mi juicio, adelantarse demasiado a los acontecimientos.

El futuro de México está completamente ligado al de EEUU, incluso en este mundo globalizado que nos tocó vivir.

Este es un hecho que, para bien o para mal, es incontestable.

Hace unos años se firmó un acuerdo de libre comercio con Europa, además de que se han firmado otros convenios del mismo tipo con otros países a nivel individual.  Sin embargo, EEUU sigue siendo el gran receptor de nuestra importaciones, por lo que la diversificación económica de México no se percibe como algo viable.

El trasiego humano entre EEUU y México es uno de los mayores del mundo y no hay visos de que éste disminuya, sino, al contrario, es muy posible que aumente en los próximos años y en ambas direcciones.  Esto hace que, de facto, haya una dependencia no sólo económica, sino social entre ambos países.

A nivel político, México ha demostrado una cierta independencia con respecto a un tema mayor en la política exterior norteamericana como lo es la Guerra de Irak.  Fox no sólo no apoyó a Bush en el Consejo de Seguridad de la ONU, sino que incluso lanzó mensajes de reprobación ante el mayor fracaso político-económico-militar de los EEUU en los últimos 50 años.

Pero esa independencia podría cambiar de la noche a la mañana si México fuera objetivo de ataques terroristas.

Por fortuna y por desgracia, México no ha sido “oficialmente” atacado por el terrorismo islamista.

Escribo entre comillas Oficialmente, porque en sentido estricto el país sí ha sufrido sus efectos a través de los muertos mexicanos en las Torres Gemelas.  Un tema del que se habló muy poco, salvo la desafortunada expresión del entonces Canciller Jorge Castañeda.

Y escribo por fortuna, porque un atentado terrorista (y yo los he vivido de cerca) es una de los actos más brutales, sin sentido e inhumanos que puede vivir un pueblo y me alegra que México no haya tenido que pasar por este trago.

Y escribo por desgracia -no sin cierta vergüenza-, porque sólo habiendo sufrido en carne propia es que se entiende mejor la importancia de estar preparado en contra de la amenaza terrorista.

Esto significará que México debería responder militarmente ante un posible/improbable atentando.  Mi respuesta firme es: NO.   Sin embargo, lo que no puede hacer es quedarse cruzado de brazos.

Pero yo también me estoy adelantando a los acontecimientos…

Lo que hay que reconocer es que en un mundo globalizado, México debe aumentar su poder (económico, político, social) para poder negociar mejor una más que probable integración, primero con sus vecinos del norte, y después con el resto del continente.

Esta integración conllevaría necesariamente una cesión de soberanía en distintos aspectos.  La cuestión es ¿cómo hacerlo mejor para el bien del país? y no ¿cómo evitarlo?

La desintegración del PRD

Mayo 1, 2008

Ya he indicado anteriormente que políticamente soy de izquierdas, aunque con ideas liberales en el aspecto económico.

Siempre he votado candidatos de izquierda, aunque supiera que quienes  recibían mi voto no ganarían.

He sido observador electoral en una zona rural de Michoacán y en la Ciudad de México.

También he sido líder estudiantil (con paro incluido) en una universidad privada.

Durante la carrera, era el único que leía La Jornada, pero el de la era Payán, con Miguel Angel Granados Chapa, Soledad Loaeza, etc. En lo que se ha convertido ahora este periódico es en un pasquín infumable al servicio del PRD.

Y de aquí quiero hacer una reflexión sobre la desintegración de la agrupación política con tendencias izquierdistas que más éxito ha tenido en México: el Partido de la Revolución Democrática.

Siempre cuento la misma anécdota para tratar de explicar las razones que han provocado la desintegración del PRD:

En la elección en la que Cuauhtemoc Cárdenas arrasó para hacerse con la jefatura del Distrito Federal, el PRD no tenía cuadros suficientes y tuvo que echar mano de candidatos “independientes”.

Pero eran tan independientes que muchos de ellos no sólo no tenían carnet perredista, sino que ni siquiera hicieron campaña y es que apenas estamparon su firma en la documentación que les facilitaban representantes del partido del sol azteca. Se trataba de profesores de la UNAM, del CCH y algunas personas con una cierta simpatía por la izquierda política.

Sucedió que Cárdenas arrasó y muchos de estos “candidatos” se vieron beneficiados por la sorprendente movilización que se generó a favor del PRD.

La anécdota es la siguiente:

Un profesor de un CCH que había sido incluido in extremis en una candidatura resultó electo sin haber hecho campaña, ni ningún esfuerzo más allá de firmar su candidatura.

Padre de dos hijos, vivía -no sin ciertas estrecheces- con su sueldo de profesor.

Al conocer que había resultado electo, se “volvió loco”.

Llevó a su familia a un concesionario de coches y le pidió al dueño que le mostrara distintos modelos para él, su mujer y sus dos hijos. Cuando se decidió por 4 modelos diferentes, le dijo al dueño que habia resultado electo en la elección y le dijo que le diera los coches gratuitamente, que ya encontraría una forma de pagarle el favor.

La reacción del dueño fue de estupefacción y estuvo a punto de echarlos de la concesionaria, pero… finalmente le dio los 4 coches gratuitamente.

Siguió la misma táctica con un par de departamentos, uno por hijo… y también los consiguió.

Esta historia parece imposible, pero es terriblemente verdadera.

Y escribo terriblemente, porque da una idea del oportunismo, de la ausencia total de ideología y de la corrupción, el nepotismo y la degradación moral que ha acompañado al PRD desde que comenzó a alcanzar puestos de poder y riqueza.

Por desgracia, para los que vivimos los excesos del PRI y estamos viendo con preocupación algunas actuaciones ultraconservadoras del PAN, el PRD era la única alternativa que podía representar los intereses del país.

Pero no lo es.

Este partido se ha convertido en un escenario de lucha entre grupos que repiten los peores vicios de corrupción por los que el país acabó echando del gobierno a los priistas: venden puestos de trabajo, otorgan licitaciones a dedo, se autoimponen sueldos y canonjías millonarias, etc.

En la Ciudad de México no han sido capaces de reducir la inseguridad, de solucionar el grave problema medioambiental, de desterrar la corrupción cotidiana (mordidas a policías, propinas a funcionarios, etc.), en crear un ambiente propenso para la creación de fuentes de empleo y riqueza, etc.

Ya no se diga en Michoacán, donde se ha vivido una lucha atroz entre bandos de narcotraficantes.

Su actitud frentista y cerrada si bien ha evitado algunos excesos de los gobiernos priistas y panistas, tampoco ha contribuido a encontrar fórmulas para las reformas que el país necesita en el ámbito laboral, de justicia y en el sector energético, por mencionar algunos.

Comparto el rechazo a la privatización total de Pemex y la CFE, pero creo que debería abrirse el mercado de la generación de energía a fuentes alternativas como la solar y eólica.

Creo que el TLC ha traído cosas buenas al país, pero también ha abierto aún más la brecha entre ricos y pobres. Además, se ha generado una dependencia tan fuerte en el sector alimentario y la transferencia tecnológica en el industrial ha sido tan limitada, que las perspectivas a medio plazo no resultan nada halagüeñas teniendo en cuenta el declive de los EEUU.

Es justo en estos aspectos en los que el PRD ha fallado estrepitosamente al no ser capaz de proponer alternativas reales, más allá de programas populistas que han conducido a un endeudamiento enorme, en un ejercicio de la política que recuerda al priismo de los ochentas, el de la década perdida.

Y es que el PRD ha sido tomado por varias camarillas que lo están destrozando por dentro.

No sólo es López Obrador quien irresponsablemente quiere hacer descarrilar -afortunadamente sin éxito- al gobierno de Calderón, sino otros grupos que tampoco ofrecen alternativas reales que busquen fortalecer las instituciones (tomando la tribuna de la Cámara de Diputados es contrario a esta idea), que fomenten una mejor reparto de la riqueza y que generen una certidumbre jurídica que promueva el desarrollo y dé confianza a los mexicanos en el ámbito de la justicia, la libertad y la seguridad.

Urge la creación de un partido político socialdemócrata y creo que el ejemplo del PSOE, con todo y sus defectos y excesos, podría servir de inspiración, gracias a sus políticas de más derechos, más libertad y un papel del estado más eficaz -sin caer en un intervencionismo que ahuyente a los inversores-.

La peor parte de la desintegración es que no habrá un contrapeso ante algunas reformas que el PAN, en colusión con el PRI, están intentando sacar adelante.

En el poco debate que se ha dado sobre las reformas en el sector energético, no se ha mencionado apenas una apuesta por la investigación propia para encontrar alternativas a la creciente demanda de energía que se está viviendo en el país.

Brasil es uno de los impulsores a nivel mundial del biodiesel como combustible.

España es líder mundial en lo que se refiere a la energía eólica y solar.

La situación de México no es necesariamente peor -en el ámbito académico, de recursos- que la de estos dos países, pero la legislación actual hace que este tipo de iniciativas sean inviables.

Pero el actual PRD apenas se hace eco de estas posibilidades. Su cerrazón total imposibilita que haya avances en estos aspectos y su desmembramiento dará vía libre para, no sólo privatizar la estretégica industria energética mexicana, sino para entregársela en bandeja a empresas extranjeras que se llevarán todos los recursos y el dinero fuera del país.

Esto puede sonar demagógico, pero tan sólo hay que recordar que en la venta de Banamex el Citibank no pagó ni un centavo en impuestos. ¡Se trató de una de las mayores compras realizado por una entidad extranjera en México y no generó ningún impuesto! Fue una compra legal, pero fue moralmente reprobable.

En este tipo de discusiones hace falta un grupo político moderno, que muestre firmeza en algunos aspectos, pero que se ajuste a la realidad de un mundo globalizado, con problemas y oportunidades igualmente globales.

Y este grupo político moderno no ha sido, no es y ya no podrá ser el Partido de la Revolución Democrática.