Novia, amante, amiga

Algunas relaciones son curiosas, porque siguen un camino inverso al que se podría pensar habitualmente.

Conocí a DS en un curso que tomé hace tiempo. No tenía pensado hacerlo, pero tuve que inscribirme para poder continuar trabajando como “becario” en mi curro de entonces.

DS llevaba poco tiempo en España, pero había vivido lo suficiente como para tener temas que darían para llenar este blog durante meses.

Se tiene la percepción de la gente del Caribe como personas intensas, sin prejuicios y abiertas sexualmente. Por mi experiencia con DS puedo decir que son exactamente así.

De hecho, DS es mi totem sexual.

No es que hubiera descubierto muchas novedades con ella, pero lo que sí fue algo nuevo para mí fue la intensidad. El sexo como un alimento, como algo que se necesita, como algo que se traga, como algo que convierte a la intimidad en un territorio distinto.

DS es una chica muy linda, la más bonita de las que he estado. No me importaban muchos sus senos estrábicos, pero me volvía loco su cadera, sus piernas, su culo y la cara de placer que ponía cuando lo hacíamos.

Ella me lo dijo claramente, no era su mejor compañero sexual, pero es que llegar a su intensidad y mantenerse ahí era algo inalcanzable para mí.

Contener mi cuerpo era difícil ante aquel derroche de piel ajustada y en movimiento que rozaba mi sexo a una velocidad inusitada. Y de ahí a su boca que sabía que no se detendría hasta que terminara en ella. DS resoplaba de una manera cada vez que que me venía, como si finalmente colmara una sed largamente sin saciar.

El tiempo que duró nuestro “noviazgo” fue de una intensidad que no he vuelto a vivir.

Trabajaba, algunos días iba al curso (la gente no sabía que estábamos juntos, porque DS lo prefería -luego super el motivo-), luego íbamos a su casa y me quedaba con ella hasta casi despuntar el sol. Volvía a casa sólo para ducharme y cambiarme de ropa.

Estaba claro que ese ritmo iba a acabar conmigo, pero no podía estar sin ella. Incluso me escapaba del trabajo sólo para estar un momento con DS. Volver a la oficina con olor a sexo y la mirada de recién comido me ponía nervioso, pero son esos momentos que todos tendríamos que vivir por lo menos una vez.

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Pues sí, DS primero fue mi novia, luego mi amante y ahora es una buena amiga.

Pero de eso escribiré más adelante.

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