Archivo de Marzo 2008

Egoismo

Marzo 29, 2008

Una de las grandes preguntas a las que aún no le encuentro respuesta tiene que ver cuánto egoismo es bueno.

Como millones de mexicanos fui criado en la religión católica y el egoismo no es bien visto, así que siempre ha sido un conflicto para mí saber que en algunos momentos me estoy compartando de una forma egoista.

Pero, como en casi todo en la vida, el egoismo es necesario, fundamental e irrenunciable en algunos momentos.

En la búsqueda por el bienestar personal hay que tener ciertas dosis de egoismo, de búsqueda del bien propio antes que el ajeno, de pensar primero en uno antes que en los demás.

Me parece que si esas dosis se administran correctamente una persona puede desarrollar su personalidad de una manera más profunda y libre.

Por desgracia, la gente que sólo se ocupa de los demás traslada el sentido de su vida en los otros y eso es una limitación que acabará pagando en algún momento.

¿Quién no ha conocido a una persona (sobre todo una mujer) que ha dedicado su vida a los demás (sus padres, por ejemplo) y cuando los otros dejan de necesitarla se convierte en un paria?

Es una de las situaciones más crueles de la vida, porque, por lo general, la otra persona ha facilitado la vida de los otros mediante su sacrificio personal que no es reconocido y mucho menos es apreciado.

Nuestros padres lo hacen con los hijos; los hijos lo hacen con los padres cuando llegan a la mayoría de edad; una pareja se ayuda cuando uno de sus miembros tiene algún problema…

Es lo normal, lo que se espera de unos y otros…

Sin embargo, hay ocasiones en que la vida nos presenta alternativas en las que debemos pensar sólo en nosotros mismos, en los que debemos de hacer cosas que probablemente no haríamos si tuviéramos distintas alternativas.

Esos momentos en que tienes que ser egoista para perseguir aquello que ansías, tus sueños, tus más profundos deseos…

——-

De acuerdo.  Lo has hecho.  Has sido egoista, has tenido suerte y has conseguido tus objetivos.

Ahora toca revisar la situación y ver si viene siendo tiempo de dejar ese egoismo atrás.  De ser tú quien haga el sacrificio y devuelvas a otros lo que te han dado para llegar hasta donde has llegado.

La cuestión que me planteo personalmente a cada rato es cuánto es suficiente, cuándo tengo que decir basta o si en realidad no estoy siendo egoista con las personas que quiero y lo que estoy haciendo es lo que tengo que hacer.

Un dilema moral de difícil solución.

Si bien el egoismo es necesario en algún momento de tu vida, podrá ser pernicioso como se mantenga a lo largo del tiempo.

Si se usa más de las dosis recomendables puede acabar envenenando tu vida.

Cuando el futuro está lleno de pasado

Marzo 22, 2008

Estos días he estado con Q.

Han pasado varios meses desde que escribí sobre ella.

En resumidas cuentas: tengo la extraña capacidad de terminar siendo amigo de las chicas que me gustan.  Con Q también sucedió algo parecido.  Ella dice que soy uno de sus “amigos íntimos”… cuando lo que en realidad deseaba es intimar con ella.

Ella es mayor que yo.  Bastante mayor que yo. Pero me gusta y mucho. La verdad es que es una mujer atractiva a sus casi 50 años… y lo sabe.

Por algún motivo que desconozco, las chicas me tienen como un buen amigo, cuando lo que yo busco es otra cosa.

En fin.  Ese es otro tema…

Cada vez que veo a Q me deja pensando.  Tal como digo, ella es mayor que yo y su historia personal también es bastante más extensa que la mía.  Con dos hijos, dos matrimonios fallidos (uno de sus ex está ahora en la cárcel desde donde intenta recuperarse de su adicción a las drogas) y varios amantes… Q quiere centrar sus esfuerzos en sacar adelante su empresa.

Lo que sucede es que ella habla como si tuviera toda la vida por delante.

Quiero decir: como si tuviera todo el futuro para ella.

Se me hace una posición admirable y un poco fuera de lugar.  Es un conflicto para mí.

Aunque sé que he hecho un montón de cosas, alcanzado sueños… creo que mi tiempo tiene un límite.  Es decir, hay un periodo frente a mí de unos cuantos años para que comience a llegar tarde a algunas cosas (si no es que he llegado tarde a más cosas de las que imagino).

Pues estar con Q es como estar con una chica soltera que quiere comerse el mundo.

De sus hijos dice que son como unos “compañeros de piso”.  Ella quiere independencia y por eso se la da a sus hijos.

Está estudiando, tiene una empresa (a la que quiere llevar al “siguiente nivel”) y ha dejado de ver a hombres para centrarse en su carrera profesional.  ¡Vaya!

Tan segura está de que el futuro es suyo que me ha dicho que pensará en estar con alguien en uno o dos años.  (¡!)

Me parece que la sigo viendo (a pesar de que no tendremos una relación de intimidad) por lo que puedo “aprender” de ella.

Vengo de una familia tradicional en la que mis padres han sido ejemplo de trabajo y amor.  Es decir, cero vicios y fidelidad.

Pretendo no juzgar a quien prueba la droga, pero no puedo dejar de pensar en que se trata de un elemento externo para sentir o experimentar algo.  Ya he escrito algo sobre la fidelidad.

Sin embargo, sé que de la vida todavía tengo bastantes cosas que aprender.

Y por eso me sigo relacionando con personas distintas a mí, en algunos casos diametralmente opuestas.

Pero lo que sucede con Q y con otras mujeres con las que sigo saliendo es que siento que sigo “empantanado” con ellas, en lugar de estar sólo con otras chicas nuevas.

Comienza a ser una situación preocupante.  A veces siento que estoy en un dejá vu continuo y me da una pereza enorme.

Lo que quiero es que el futuro esté lleno de cosas nuevas, no de agua pasada.

Escribir un blog

Marzo 20, 2008

Escribir es algo inherente a mí.

Desde que tengo uso de razón me ha gustado dejar constancia de mis sentimientos y de mis pensamientos a través de la palabra escrita… incluso impresa.

Me parece que escribir es uno de los actos más verdaderos que he hecho desde siempre.  Intento que aquello que escribo sea algo poco menos que sagrado, algo perdurable y verdadero.

Incluso en aquellos escritos que el tiempo se ha encargado en desmentir o matizar, sigo vislumbrando esa verdad profundo que les dio origen.

No me arrepiento de lo que escribo.  Por eso guardo tanto celo a mis palabras.

Escribir este blog es una especie de terapia para mí. Es una manera de sincerarme y expresarme como mejor sé hacerlo.

A lo largo del tiempo me he dado cuenta que hay muchas o pocas cosas (depende de quien lo vea) que pueden ser relevantes en la vida de las personas.

Las que lo son para mí son sobre las que escribo: la familia lejana, la familia que aún no tengo, las mujeres que han pasado por mí, mis sentimientos, mis sueños…

En principio iba a escribir sobre México, sobre el ser inmigrante en España… pero he terminado escribiendo sobre mí.

No me considero un gran tema, ni que la mía sea una gran historia, pero me parece que escribir sobre mí me ayuda a despejar algunas incógnitas, a pensar de otra manera lo que viene rondando mi cabeza, a sacar algunos temas que no puedo/quiero contar a nadie más.

Sé que algunas personas leen este blog y prefiero guardar el anonimato, no por vergüenza, sino porque hay cosas que sólo yo entiendo y escribir este especie de diario electrónico es algo que hago en exclusiva para mí.  (Aunque siempre agradezco los comentarios, que conste).
Me gustaría pensar que algún día podría descubrir mi personalidad y dejar que las personas que realmente me importan se pudieran asomar a este blog no por morbo, sino por un interés auténtico por comprenderme mejor.

De hecho, pienso en mi madre y mis hermanos, en los hijos que me gustaría tener, como lectores de este blog.

Seguro que se sorprenderían con algunas cosas que he escrito aquí.

Quizás algún día les invite a que se den una vuelta y que lean, lean lo que he escrito aquí.

Una viñeta que resume la situación de los inmigrantes mexicanos en EEUU

Marzo 16, 2008

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La envidia

Marzo 15, 2008

Hace un par de veranos estuve en Suecia, uno de los países más bellos que he visitado.

El nivel de vida del que gozan los suecos es de los más altos del mundo.

La población responde mayoritariamente a los cánones de belleza al que nos ha imbuido la cultura occidental: chic@s rubi@s, altos, fuertes, delgados…

Y sin embargo… son tan humanos como cualquier persona de cualquier lugar del mundo: con sus vicios, bondades, prejuicios, apertura, mezquindades…  Ellos dicen que la envidia es el deporte nacional.  Si eso dicen los suecos…

Será porque mi desarrollo personal en España ha sido muy particular -sobre todo en los últimos años- que no me he percatado de lo que provocó en alguna gente que me rodea.

Estar lejos de tu familia y en un entorno donde las relaciones son muy superficiales me ha convertido en una persona muy poco dada a detenerme en los detalles negativos de quienes tengo a mi lado, ya sea en el trabajo como en cualquier otra situación.

Hace unos años entré en un periodo de gran libertad, positividad y alegría.  Tenía una inmensa energía positiva que buscaba compartir con cualquier persona que se me acercara.  Sonreía y me reía como hacía mucho tiempo no lo hacía.

No sé si ese periodo haya llegado a su fin (espero que no), pero han sucedido una serie de cosas (y además todas juntas) que me han hecho ponerme en guardia, cuando no defenderme de ataques directos en mi contra.

Es la envidia.

Puede que esté equivocado, pero me parece que tantas situaciones negativas que se han encadenado en las últimas semana han sido productos de la envidia de otras personas hacia mí.

Para algun@s el hecho de que sea mexicano y haya llegado a la empresa a un puesto superior al suyo les pesa y no han esperado demasiado para hacer algunos movimientos con la intención de desestabilizarme… y lo han logrado.

Se me había olvidado esta desagradable sensación: sentir que tengo que hacer un esfuerzo superior al que estoy haciendo para demostrar algo… por el solo hecho de ser extranjero.

En otro trabajo sentí lo mismo, pero, a base de trabajo y esfuerzo me hice de mi propio espacio y conseguí cierto respeto.   Eso sí, fue un periodo de incomprensión, frustración y lucha constante.

Al llegar al nuevo trabajo, me pareció que ese tema lo había superado, pero no… iluso de mí.

Sé que me espera otro periodo de trabajo y lucha tenaz, pero me decepciona pensar que siempre tendré un obstáculo gratuito que me parece que no merezco.

Desde mi punto de vista, lo más triste de esta situación es que toda esta energía positiva ahora se tendrá que guardar hasta otro momento.

Lo malo es que, como sucede con la energía, no es posible guardarla en su totalidad y de a poco se va perdiendo si no se usa cuando se tiene.

Por lo pronto, sé que cualquiera que sea el resultado, cuando “sobreviva” a esta nueva situación me haré más fuerte…

Españoles mal hechos y “fantasmas” de haberlos, haylos (sin generalizaciones)

Marzo 9, 2008

En México idealizamos lo hecho en otros países.

Nos parece que los mexicanos somos mal hechos, poco trabajadores, irresponsables… que hacemos las cosas al “ahí se va”.

He podido trabajar con gente de muchos países y digo que igual hay americanos que se ahogan en un vaso de agua, como franceses cuya suficiencia no les deja ver que las cosas que hacen son bastante mejorables… como españoles mal hechos.

Pero cuando digo mal hechos me refiero a personas que dan un mal servicio, que no saben hacer las cosas o que el resultado que ofrecen no es satisfactorio.

Y cuando digo “fantasmas” me refiero a que cuando se les contrata dicen que sí que eso “está chupao”, cuando en realidad no son capaces de dar lo que se les ha pedido.

Yo he llevado decenas de clientes y me preocupo por sus expectativas y, cuando sé de antemano que no podré colmarlas, prefiero decirlo claramente.  Creo que si bien no es la mejor estrategia comercial, sí me permite guardar una cierta reputación.

Pero más de una vez me he encontrado con españoles que no les importa prometer cualquier cosa y cuando no pueden cumplir no sólo no asumen su responsabilidad, sino que se sienten ofendidos cuando se les reclama lo mínimo.

No generalizo, porque la gran mayoría de los españoles con los que he trabajado se han comportado como auténticos profesionales.

No por nada han conseguido situarse como la 7 séptima economía del mundo…

La reflexión que hago va dirigida más a la idea peregrina que tenemos los mexicanos de nosotros mismos.

Gente irresponsable hay en todos lados y los mexicanos somos tan buenos (y tan malos) como cualquier otra persona, independientemente del lugar donde haya nacido.

Emprender

Marzo 1, 2008

Los inmigrantes somos generalmente más emprendedores que los naturales del país al que llegamos.

No se trata de un hecho aislado, sino más bien de una tendencia constante.

En España se repite esta situación:  El 6% de los autónomos son inmigrantes y esto es porque su número (el de autónomos inmigrantes) se ha duplicado en los último 5 años. 

Este dato ayuda a desmentir los falsos mitos de que los inmigrantes venimos a robar puestos de trabajo o que recibimos más servicios de la seguridad social de los que estamos “pagando”… pero ese es otro cuento.

Desde hace tiempo estoy dándole vueltas a distintas alternativas para prosperar con bases estructurales más fuertes y con mayores márgenes.

El trabajo que tengo me encanta, pero es evidente que ser empleado (y más en el sector en el que desarrollo mi actividad) no me hará rico.   Y no es que sea una persona ambiciosa, pero el tiempo pasa y sé que la vida que hoy llevo y me llena de satisfacciones puede cambiar de un momento a otro de manera inesperada.  Asimismo, también me gusta prepararme para el futuro…

Y si bien no me puedo quejar, ya que estoy por encima de la media, sé que el dinero de hoy no es suficiente para hacer frente a mis ambiciones/necesidades de mañana.

Dicho esto, resulta evidente que las alternativas de emprender un negocio (y he probado varios y tengo otros en la cabeza) son cada vez más tentadoras… pero también implican un riesgo.

Porque emprender -según mi experiencia- es arriesgar y seguir luchando, es comprometerte, es endeudarte y bajar tu nivel de vida por un periodo, es meterte a fondo y muchas veces no ver la salida… y aún así continuar. Pero también está el miedo a cometer una equivocación, de caer en un hoyo del que ya no puedas salir y en el que te encuentres solo.

Nadie en mi familia ha emprendido un negocio desde cero.  Mi madre tuvo uno, pero lo perdió de un día para otro y nosotros nos hicimos cargo de ella y de mi padre (que en ese entonces aún vivía).

Mi experiencia como inmigrante y como “emprendedor” me indican algunas cosas:

  • Tienes que saber muchas cosas sobre el negocio que quieres emprender antes de lanzarte
  • Pero tampoco debes ceñirte a la parte racional de tu ser, sino más bien seguir tus instintos
  • Un negocio debe darte dinero desde el primer año, si no es así, mejor busca una alternativa
  • Los proyectos llevan su tiempo hasta su madurez y consolidación y debes ser flexible para adaptarte a las realidades que se van enfrentando
  • Involucra a personas de confianza y que estén en la misma frecuencia que tú, porque hay personas cuya única finalidad sea hacer dinero y otros que piensan en un negocio como un pasatiempo. Yo creo que debes montar un negocio para ganar dinero mientras te diviertes.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a este tema y creo que si no me he lanzado es porque no tengo a nadie para comentarle mis dudas.  Parte de mi familia me apoya en alguno de mis planes, pero el entusiasmo (que se los agradezco) no ayuda a despejar ninguna de mis miles de incógnitas.

La vida es cuestión de timing y no sé si mi momento ha llegado para emprender…