Llevo un periodo, bastante largo ya, de soltería.
Durante este tiempo he salido con -sin exagerar- hasta 15 mujeres distintas.
Con algunas me la he pasado mejor que con otras, pero lo que me resulta muy curioso es la manera en cómo abordamos la primera cita.
A mí me gusta prepararme y, al principio, me tomaba las cosas muy en serio. No es que ahora le dé menos importancia a salir por primera vez con una chica, lo que pasa es que ahora he aprendido a relajarme y disfrutar del momento sin mayores expectativas.
Y he salido con todo tipo de mujeres: con hijos, de religiones distintas a la mía, mayores que yo, más jóvenes que yo, de mi misma edad, divorciadas, solteras, conservadoras, liberales…
Hay las que no beben ni una gota de alcohol, las que han probado las drogas, las que se ponen extremadamente nerviosas, las que son bordes desde el principio, las que hacen todo lo posible por que pasemos un buen rato, las que hablan sin parar sobre sus antiguas relaciones…
No me considero una persona experimentada en esto de las relaciones, pero algo sé y éstas son algunas conclusiones completamente personales:
- Las españolas tienen la guardia más alta que las chicas de otras nacionalidades (Inglaterra, Venezuela, Panamá, México…)
- A estas alturas (treintas) todas muestran quizás demasiado interés por el dinero
- Todas (sin excepción) lanzan globos sonda desde la primera cita (mencionan temas como hijos, dinero, antiguas relaciones, etc.)
- A todas les gusta sentirse cortejadas, pero cada una tiene un código secreto que muchas veces es imposible descubrir (sobre todo entre las españolas)
- A algunas les gusta dar largas (gallinitas, les llamo yo -porque saben calentar muy bien los huevos-)
- Cuando uno deja de mostrar interés TODAS reaccionan buscando nuevamente al chico que le hacía la corte (en este caso a mí), pero sólo para mantener el status quo, no porque busquen pasar a la siguiente fase
- Parece -por lo que ellas mismas me han contado- que les gustan los “chicos malos”. (Esta es la parte que menos entiendo: las tratan mal y encima les gusta)
Para enamorarse nuevamente, la salidera con todas las prospectas es un periodo inevitable, caro y muchas veces sin recompensa.
Es cierto que me divierto y aprendo muchas cosas, pero -siendo honesto- para buscar amistades o para salir al cine, ya tengo con quien.
La salidera puede llegar a convertirse en algo así como un purgatorio.
Es decir, las cosas no están tan mal como en el infierno, pero no llegas a alcanzar la plenitud como en el cielo… y, al final del día, esa situación acaba por desesperar hasta al mismísimo Job.
Lo que sé es que puedo enamorarme nuevamente y eso me tranquiliza… pero eso es otro tema.
Veremos qué me deparan las próximas semanas, meses…
Por lo pronto, a salir, salir, salir, salir, salir, salir, salir…
Etiquetas: hijos, salidera, salir, soltera, relaciones, religión, divorciadas, conservadoras, liberales, alcohol, drogas
Diciembre 6, 2008 a las 11:52 am |
[...] limitada), por lo que no voy a caer en el juego de “las españolas X o Y”. (Aunque ya lo he hecho antes, ya ven cómo es difícil mantener la coherencia discursiva en un blog, como en la vida [...]