En la vida, la década de los 30 puede ser un periodo de madurez o de redefinición total, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones de pareja.
Muchos amigos y conocidos disuelven sus relaciones y se ven en una situación difícil en lo emocional (por lo que implica la separación de la pareja), en lo social (por los vínculos familiares o de amistad que se habían creado durante el tiempo de convivencia y que se transforman en la nueva situación) y hasta económicos (por los nuevos gastos que la soltería implica).
Muchas parejas mantienen una relación que no los hace felices con tal de no enfrentarse a estas difíciles situaciones y viven un engaño que, tarde o temprano, acabará emergiendo y no precisamente de manera discreta. Aunque también hay otras que logran salvarse e incluso logran una convivencia feliz.
Para los que decidimos terminar una relación y nos volvemos a encontrar con una situación que creíamos superada puede suceder que nos hundamos emocional, social y económicamente, o que la separación sea el primer paso para alcanzar una vida más tranquila, rica y feliz.
Acabo de estar con un amigo que ha dejado a su pareja (una buena amiga mía, por cierto) por una infidelidad. El ha perdido 20 kilos, su trabajo, a parte de sus amigos y la ilusión por el futuro. Está pasándolo mal.
Aunque han pasado algunos meses desde su separación, aún sigue padeciéndola y se encuentra en un hoyo profundo de depresión, preocupaciones y desesperación.
No lo juzgo. Es más, trato de animarlo. Bastante tiene con la manera en que él mismo se castiga para que encima venga alguien (aunque sea su amigo) a decirle que si ha hecho bien o mal.
Y es que los hombres somos muy simples. Por un polvo podemos perder la cabeza. Por acostarnos con una tía podemos perder a nuestra mujer. Por follarnos a una buscona podemos acabar con algo que ha llevado años alcanzar… y llevarnos por delante a la otra persona.
Yo no he sido infiel nunca (hay gente que no me cree, pero es la puritita verdad
, pero he visto cómo se han dado casos de amigos y conocidos que cometen un error y sufren unas consecuencias indecibles.
No estoy en contra del sexo esporádico. No lo he practicado en demasiadas ocasiones, pero cuando lo he hecho ha sido divertido y placentero. Incluso creo que es posible mantener una amistad con una chica con la que te has ido a la cama… incluso varias veces.
Pero perder todo por un calentón… mejor hay que hacer como Vincent Vega en Pulp Fiction o tomar una ducha muy, pero que muy fría.
Y es que volver a empezar es jodidamente difícil.
Incluso si ha sido uno el que ha dejado, incluso si la situación anterior era mala, incluso si es lo mejor que pudo hacerse… aún así es endemoniadamente difícil.
Lo cierto es que, como todo, la cuestión es empezar para llegar a algún sitio.
En mi caso, llevo bastante tiempo que comencé de nuevo después de una larga y penosa relación… sólo espero que la meta esté muy cerca, porque, por momentos, llego a desesperarme.