Archivo de Junio 2007

Q

Junio 26, 2007

Ella me envió un guiño a través de Match. Le contesté a pesar de mis recelos iniciales con respecto a la diferencia de edad. “Probemos”, pensé, y han pasado cosas…

Q me gustó desde que la vi.

No sabía qué esperar de nuestro primer encuentro directo. Hablamos un par de veces por teléfono y rápidamente encontramos una temática que, si bien no era personal, si decía mucho de nosotros.

A ambos nos gusta Auster. Hablamos sobre el azar, el erotismo y las buenas traducciones al castellano de los libros del autor neoyorquino. La gente que culta me da buena espina y más aquellas personas que comparten lecturas y autores favoritos. Y Auster es uno de mis escritores preferidos.

Después de este tanteo inicial, pasamos a la parte personal. Q me contó sobre sus experiencias matrimoniales, sobre sus hijos y sobre la gente que conocía y frecuentaba. Habló sin penas no asimiladas, ni odios atragantados y, en cambio, su voz trasmitía confianza y soltura.

Me llamaba la atención la manera en cómo pronunciaba la “c”. Me sigue resultando curioso escuchar a los extranjeros imitar el acento español.

Q me dio su número de móvil sin pensárselo dos veces. Esto no me sorprendió de ella. Creo que una persona segura de sí puede hacer las cosas más fáciles.

Ese fin de semana tenía cosas que hacer, pero sabía que podría llamarle para conocerla…

Es tarde.  En otro momento sigo contando todo sobre Q.

Sexo en Nueva York – Sin sexo en Madrid

Junio 24, 2007

Desde que vi la estupenda serie “Sex in the city” o “Sexo en Nueva York” he pensado en hacer algo parecido, pero visto desde la perspectiva de los hombres.

De hecho, tenía un guión más o menos esbozado, pero ya no lo recuerdo… Veamos. Eran 4 personajes (uno por supuesto era mexicano), son planos secuencia y siempre giran alrededor de un tema concreto.

A: Acabo de dejar a una mujer perro.

B: ¿Una mujer perro?

C: Sí, una mujer que si le das una patada siempre vuelve a lamerte las manos.

D: ¿Ah, sí? ¿Y qué me decís de la mujer taxi?

B: ¿Mujer taxi?

C: Sí, con esta mujer la corrida sólo alcanza hasta donde te llega la pasta.

D: También está la mujer gallina.

B: La que calienta los huevos…

C: Pero ya tiene su gallo.

A: Odio a la mujer gallina.

D: Mujer víbora.

B: Se arrastra y muerde cuando se siente en peligro.

A: Odio a la mujer gallina.

C: Mujer iglesia.

D: Desde que uno entra en ella sólo se está pensando en el momento de salir.

A: ¡Odio a la mujer gallina!

En fin… A la gente que le he contado esta idea se han reído, incluso las mujeres, pero creo que se expone mi vena más machista y retrógrada.

En realidad, creo que no merece la pena seguir por este camino, pero lo que sí es válido es encontrar una forma de comprender a las mujeres.

Yo a las mujeres las entiendo muy bien cuando se trata de amigas, pero soy pésimo para leer las líneas de la seducción… salvo cuando son bastante (pero bastante) evidentes.

Incluso alguna vez no me he ido a la cama con una amiga, por eso, porque era una amiga y no entendía sus intenciones. ¡Hay que ser tonto!

Si no hay nada más bonito que tener sexo con una amiga. Sé que será imposible que ambos se vean como simples amigos, pero por lo menos se quitarán ese deseo de la cabeza y, si ambos son lo bastante inteligentes y maduros, incluso tendrán una relación mejor, después de haberse ido a la cama.

De eso sé un poco, pero algo sé.

Enfermar lejos de casa

Junio 23, 2007

“México lindo y querido… si muero lejos de ti…”

Soy una persona sana que muy raramente se enferma, pero cuando esto sucede, además del fastidio que la dolencia supone, me pasan muchas cosas por la cabeza.

Pues sí, una de ellas es lo que sucedería si muriera en Madrid, a miles de kilómetros de mi familia.

Desde hace tiempo quiero contratar un seguro que facilite todas estas cosas a mis allegados, pero me imagino que por pura superstición no lo he hecho aún.

En EEUU esto es un gran negocio y en España las compañías aseguradoras comienzan a verlo claro.

Pero no era de eso de lo que quería escribir ahora, sino de las dificultades para encontrar un buen médico en Madrid.  En distintas ocasiones, he acudido a doctores (tanto de la seguridad social, como de consultas privadas) y me he encontrado con la misma situación: no te tocan.

No es que me gusta que me manosee una extraña (menos un extraño), sino que me parece que para hacer un diagnóstico adecuado un médico tiene que revisar a su paciente.  No sé si será la costumbre, pero en México los doctores auscultan con cierto detenimiento y determinan la dolencia y el tratamiento a seguir.

Tengo un pitido en uno de los oídos ocasionado por una fuerte gripe que me dio nada más llegar a España y he acudido a 5 médicos españoles.  Sin tocarme, me recetaron una pastilla y me pidieron… ¡que volviera en 7 meses si no mejoraba!

En uno de mis últimos viajes a México se me infectó un oído y tuve que ir a un médico para que me recetara algo.  El doctor colocó sus manos sobre mis oídos, me tomó la presión, utilizó el estetoscopio y me recetó varios medicamentos.  En cuestión de 3 días ya estaba bastante mejor.

En México nos quejamos de la sanidad pública (y con razón), pero me parece que existe un buen nivel entre los médicos y, sobre todo, existe ese vínculo que hace que uno se sienta atendido y creo que desde ahí comienza la recuperación del paciente: de sentirse atendido y apreciado por quien tiene la responsabilidad de cuidarlo.

Las relaciones México-UE deben tenernos “satisfechísimos” ¡Vaya broma!

Junio 16, 2007

K me comentó que se han impuesto nuevos requisitos para los mexicanos que quieran visitar España y luego leo en el blog de un amigo lo siguiente:

Las autoridades españolas han adoptado nuevas medidas para el ingreso de ciudadanos extranjeros de países que no formen parte de la Unión Europea en su territorio, lo cual incluye a los mexicanos que desean viajar a España.

A partir del 12 de mayo de 2007, los oficiales de migración españoles podrán solicitar la presentación de 513 euros en efectivo, así como cheques certificados, cheques de viajero o tarjetas de crédito que deberán ir acompañadas del extracto de la cuenta bancaria (las autoridades españolas señalan que no admitirán extractos de internet) que acrediten la cantidad disponible de crédito de la tarjeta o cuenta bancaria.

Asimismo, desde el 10 de junio de 2007, los agentes migratorios podrán solicitar a los nacionales mexicanos comprobar sus reservaciones de hotel o bien, la presentación de una carta de invitación expedida por el familiar o amigo que le proporcionará hospedaje en los términos contenidos en la orden emitida sobre el particular por el Ministerio de la Presidencia y que pueden ser consultados en este vínculo.

El Consulado General de México en Barcelona recomienda a los mexicanos que viajen a España tener en cuenta estos criterios, además de acreditar sus vuelos de ingreso y salida y contar siempre con un pasaporte mexicano vigente durante toda su estancia en territorio español.

Se les recuerda que para ingresar en España con cualquier otra característica migratoria es necesario tramitar un visado previo ante el Consulado de España en México.

Esto sucede unos días después de que el presidente mexicano, Felipe Calderón, estuviera de gira por varios países de la UE y en algún momento haya hablado con el secretario general del Consejo y Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común de la unión, Javier Solana, quien dijo que ambas partes deberían estar “satisfechísimas” de las relaciones.

Se trata de una auténtica tomadura de pelo y de una mentada de madre en plena cara para el presidente y para todos los mexicanos. Mal comienza la relación UE-México con esta medida justamente cuando el máximo representante del país realiza su primera visita.

Me molesta, me indigna y me desmotiva, porque a esta bajada de pantalones hay que añadirle que México permitirá el ingreso a su territorio a estadounidenses sin pasaporte.

Lo que más me molesta es la aceptación sin más de esta situación por parte de las autoridades mexicanas.

En el primer caso, se ha comunicado a los mexicanos mediante un correo electrónico y el mismo consulado recomienda que se tengan en cuenta estas nuevas medidas. Siempre me pregunto cuál es la función de la embajada y los consulados mexicanos en España. Si tan sólo se trata de emitir documentos y preparar los viajes de los representantes mexicanos de visita a este país, creo que se podrían ahorrar muchísimos millones subcontratando este trabajo. De verdad, este comentario no es pura demagogia.

En los 10 años que llevo viviendo en España, la embajada y los consulados nunca han hecho gran cosa por mí ni por los mexicanos de mi entorno. Incluso me atrevo a decir que han pecado de dejación de funciones (homologación de licencias de conducir) y han actuado de manera insensata en alguna ocasión (atentados del 11-M).

 

En el segundo caso, se intentan aducir de manera ridícula que esto beneficiará al turismo. Puede ser verdad, pero resulta un sinsentido que del otro lado de la frontera se siga sin aprobar una reforma migratoria y que las autoridades mexicanas abran de par en par sus puertas a quien nos pone un muro, nos persigue y no reconoce nuestros derechos.

Cuando la UE decidió imponer visado a los colombianos, un nutrido grupo de intelectuales de ese país optaron por plantarse y no volver a pisar suelo español causando un gran revuelo. ¿Dónde están las voces de los escritores, pintores y cineastas mexicanos? Con mucha valentía, González Iñárritu hizo un comentario al gobernador californiano “Scwhartzenegger” sobre que sí tenía papeles de residencia.

Los mexicanos que vivimos en Europa y en España en particular no recibimos ningún tipo de atención, ya ni siquiera de nuestras autoridades, sino de ningún personaje con cierta relevancia.

En su momento se lanzó una iniciativa para buscar la homologación de las licencias mexicanas en España. Por la ineptitud de las autoridades mexicanas aquella propuesta popular no consiguió llegar a buen puerto… ¡y eso a pesar de que la parte española estaba dispuesta a buscar un acuerdo!

Esta semana fue noticia que un etarra fue entregado por México a las autoridades españolas. A mí este tipo de acciones conjuntas demuestran la capacidad para alcanzar objetivos de alcance entre los dos países, por lo que me resulta inexplicable que para otras cosas todo sean problemas y puertas cerradas en las narices.

Las relaciones México-UE deben tener “satisfechísimos” a quienes están aprovechando las oportunidades a nivel de negocios.

México está viviendo un auténtico boom de mano de las inmobiliarias españolas, las que se están haciendo con inmensas extensiones en distintas playas al tiempo que ven cómo se desinfla poco a poco la burbuja que ha puesto por las nubes los precios de los pisos en España.

Es lo mismo de siempre: libertad para el tránsito de capitales y cada vez más obstáculos para las personas. Si es que cada día ponen un nuevo ladrillo a las fronteras que tenemos que franquear los mexicanos que estamos en la UE.

El amor ante mis ojos

Junio 10, 2007

Un par de veces he visto a parejas haciendo el amor ante mis ojos.

No se trataba del clásico juego de manos, ni de besos profundos y húmedos, ni siquiera de toqueteos íntimos en donde la piel era un espacio para inventar un camino para pasearse y no volver. No hubo desnudez, ni falta hacía.

Pero han sido experiencias exuberantes, llenas de sensualidad, plenitud y alegría.

Una ocasión fue en la universidad. Tenía un profesor malísimo, cuyas clases eran caóticas y absurdas, una auténtica pérdida de tiempo. Un profesor medio calvo y regordete que cantaba boleros como forma de implorar atención de sus alumnos.

Como aprendía lo mismo estando dentro como fuera del aula, rara vez permanecía una clase completa. Fue en una de estas ocasiones en que aquello ocurrió.

Ella era una compañera con ascendencia oriental. Llamaba la atención por la combinación de su altura y sus ojos rasgados. Su voz grave delataba su presencia ahí donde pasara. Era divertida, aunque algunas veces no parara quieta y eso me desesperara. No éramos amigos precisamente (de hecho, no recuerdo ahora su nombre), pero ese día estaba sola en el patio y, por algún motivo, me acerqué a ella y comenzamos a hablar sobre distintas cosas hasta que tocamos un tema sobre el que no he vuelto a comentar con nadie.

- Un orgasmo puede sentirse en diferentes niveles – dijo.

- ¿Cuántos? – pregunté.

- Creo que 7. Pero si llegas al séptimo puedes morir.

- ¿Morir de placer?

- No exactamente. Se trata de un estado de excitación tan intenso que es seguido por uno de relajación total, semejante a estar muerto.

- Pero no mueres, ¿no?

- Es posible, pero hay que intentarlo. No llegas por casualidad y una vez ahí tienes que continuar. Sería como un tipo de suicidio.

- ¿Cómo?

- Hay técnicas para aumentar el goce. La gente normalmente alcanza el 2 ó el 3. Si son buenos y se ponen a ello pueden conseguir el 4 ó hasta el 5, aunque es raro.

- Estoy intrigado.

- Se trata de una técnica oriental. Mi madre me ha dicho que gracias a ésta ha conseguido seguir enamorada de mi padre durante tanto tiempo.

- Una buena forma para ser fiel.

- Pero también una tentación muy grande.

- Explícate.

- No todo es técnica. Por supuesto que ésta ayuda, pero si la pareja no consigue avanzar de nivel puede ser muy frustrante para uno de los dos.

- Además que puedes ponerla en práctica con otras personas.

- Exacto. Pero no es algo con lo que puedas jugar. Una persona puede obsesionarse contigo si la haces llegar a un nivel alto. Me ha pasado alguna vez y te digo que no es algo agradable. Incluso puede ser hasta peligroso.

- ¿Tanto así?

- Un tipo al que hice llegar al nivel 4 me persiguió durante casi 2 años. Me pidió que me casara con él. Le dije que no y terminé la relación. Entonces comenzó a hostigarme. Me espiaba, me seguía a todas partes, se acercaba a mí en los momentos menos oportunos para rogarme que volviéramos. Me llamaba a altas horas de la noche con lágrimas en los ojos y otras insultándome. Le pidió a sus padres que hablaran con los míos para intentar convencerme. Dejó de estudiar y perdió su trabajo.

- ¿Y qué pasó?

- Que un día apareció en una actitud amenazante y D. le dio una paliza tremenda.

- ¿D.?

D. no estudiaba en la universidad. Al parecer tenía algún negocio o era de familia acomodada y no estudiaba. Era un chico rubio que imponía respeto entre los chicos y que enamoraba a las chicas. Hable un par de veces con él y me pareció un tipo agradable, inteligente y sensible. Tenía un problema y es que podía comportarse de manera violenta y era imposible controlarlo.

Una vez lo vi pelear contra un tipo más alto, más fuerte y más hábil que él. El tipo lo golpeó a placer. Lo tiró al suelo varias veces. Le hizo heridas por todo el rostro. Pero D. siempre se levantaba y buscaba a su contrincante con más furia. El tipo comenzó a preocuparse cuando se dio cuenta que a D. no le pararían sus golpes. Su rostro cambió y comenzó a traslucir preocupación, cansancio y, finalmente, miedo. De no haber sido por mi compañera no se puede saber cómo hubiera terminado aquello.

D. terminó en el hospital y su contrincante un poco magullado, pero no volvió a ser el mismo. Le invadía un auténtico terror cuando veía a D. por los pasillos. Se escondía y pedía a la gente que no lo dejaran solo. Al final, D. tuvo que hablar con él para tranquilizarlo. Todo esto lo supe después y entonces entendí a mi compañera.

- No creo que conozcas a D. No está matriculado en la universidad. – puntualizó mi compañera.

- No sé quién es. – respondí.

- Justo viene por ahí.

Entonces sucedió. Mi compañera se transformó por completo. Sus mejillas y su frente se alisaron, con un ademán recogió el flequillo que le ocultaba medio rostro, abrió un poco la boca para coger aire, enderezó la postura mientras que sus brazos y piernas se ponían ligeramente tensos. Tragó saliva y sus ojos buscaron la mirada de D.

Sin haberlo visto antes en mi vida, reconocí entre la multitud a D. Caminaba tranquilo, pero sus pasos no dejaban lugar a dudas de a dónde se dirigían. Parecía que iba a atravesar la pared para llegar hasta donde estaba mi compañera. No dejó de mirarla ni un segundo y no fue sino hasta que estaba a un par de metros de nosotros que descubrió que no estaba sola.

Ese cruce de miradas. Esa transformación física de mi compañera. Esa concentración absoluta en el otro. La intensidad de algo más que un sentimiento, mucho más que la mera atracción física, desbordó el ambiente por unos momentos. Ocurrió en una dimensión de intimidad absoluta a la que, sin saber cómo, tuve acceso como un invitado a un festín de sensualidad, deseo y amor.

Creo que yo también reaccioné de alguna manera, aunque no puedo estar seguro. D. y mi compañera se saludaron intentando fingir desinterés. No se tocaron y sus ojos apenas se buscaban. Pero el ambiente seguía cargado de energía y una cierta electricidad puramente sexual.

D. me saludó. Fue simpático, pero sabía que hubiera deseado que no estuviera ahí. Estuvo hablando un par de minutos y se despidió cortesmente. Cuando giró para alejarse, pude sentir la atracción que provocó que mi compañera amagara con seguirlo.

Aquella escena duró apenas unos minutos, pero tanto mi compañera como yo quedamos exhaustos y sin saber qué decir durante un rato. Al final, pude atinar a romper el silencio.

- Con el llegaste al 7, ¿verdad?

- Sí, y él también lo alcanzó. D. se desmayó y cuando volvió en sí, yo continuaba inconsciente. Intentó despertarme, pero no lo conseguía. Comenzó a preocuparse. Me echó agua fría a la cara, me dio un par de cachetes en el rostro. No despertaba. Me metió a la ducha. Seguía en shock. No sabía qué hacer. Comenzó a llorar de desesperación. Me cubrió con una sábana y me cogió en brazos con la intención de llevarme a un hospital. El apenas se puso un pantalón con nada debajo. Salió tan rápido que casi atropella a unas personas que estaban cruzando la calle. El cielo estaba nublado y comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia. De repente un rayo iluminó el cielo y, unos instantes después, el trueno resonó con gran fuerza. Entonces reaccioné y aspiré con todas mis fuerzas. Había vuelto casi 40 minutos después de haber alcanzado el orgasmo de mi vida. Todo esto me lo contó él después para explicarme por qué no podía seguir conmigo.

- Sería peligroso, podríamos morir. – le dijo D.

Mi compañera y yo no éramos amigos exactamente y tanto nuestra charla como aquella escena me cogieron compleamente por sorpresa. Después de esa ocasión, ya no volvimos a hablar sobre el tema y ni siquiera comentamos nada más a solas.

Un par de años más tarde, supe que ella se había casado con otra persona y que se había mudado a otra ciudad. A D. le perdí la pista por completo.

Pasaron los años y sólo me acordé de todo esto cuando hablé con un antiguo compañero y me contó que D. había ido a buscar a mi compañera. Durante meses no se supo nada de ellos. Desaparecieron y nadie, ni el esposo de mi compañera ni los padres de D., tuvieron noticias de esta particular pareja.

Un día, mi compañera volvió a su casa. Su esposo la amaba y la perdonó. En cuestión de una semana, se mudaron de casa y no dijeron a nadie a dónde se iban. De D. no se supo más.

Aunque algunas veces pienso que fue una idea mía producto de lo que estaba hablando con mi compañera, no puedo sino pensar en que aquello que presencié fue otra manera de hacer el amor. Algo nada virtual, un encuentro real lleno de sensualidad y deseo, aunque sin piel ni humedad. Sin cuerpo ni locura, con apenas un resuello y el corazón palpitando.

Por alguna razón estuve ahí. Por algún motivo entré a su intimidad. Fue real y aún hoy lo recuerdo al detalle.

Quizás en otra ocasión cuente la segunda vez que vi el amor ante mis ojos.

Ser positivo

Junio 1, 2007

En los últimos días, un par de personas me han dicho que me ven como una persona positiva.

Creo que sí, que en este momento de mi vida veo todo de una manera positiva. Incluso aquellas cosas que me tienen menos contento o que me entristecen parecen, si bien no tener solución, sí tener un sentido que le da una perspectiva distinta, enriquecedora y “aceptable”.

Creo que se trata de una reacción necesaria después de una temporada en que mi mente, mi corazón y mi cuerpo estaban engarrotados por la desazón, por los sueños rotos, por los deseos cascados, por la inutilidad del esfuerzo y la pérdida de confianza en el amor.

Ahora sé que hay otra corriente que me lleva a percibir, a ver y a sentir las cosas de forma distinta. Me parece que la mayor parte de todo aquello que tenía que cambiar en mí, finalmente se ha transformado.

Veo que hay otra serie de aspectos que aún podrían ir a mejor… y me esfuerzo en cambiarlos, ¡vaya si me esfuerzo! Pero las cosas llevan su tiempo y hay ocasiones en que se debe tener paciencia infinita.

Creo que ser positivo consiste sobre todo en ser paciente y en aceptar las cosas que configuran tu persona, tratando de pulir aquello que sea manifiestamente mejorable. Consiste también en no engañarte y en aceptar que, en ocasiones, hay que tomar caminos no deseados, llenos de espinas, piedras y todo tipo de obstáculos y sufrimientos. Pero es el único camino para ser coherente y vivir conforme con uno mismo, porque puedes engañar a la gente que te rodea, pero más vale no vivir engañándote a ti mismo. En cualquier momento se desmonta tu propia mentira y los efectos pueden ser profundos y terribles, y, sobre todo, de difícil solución.

Ser positivo también tiene un cierto grado de autoengaño, de nadar contra la corriente, de hacer oidos sordos y de ser ciego a la realidad más tozuda. Bien pensado, ser negativo tiene ingredientes similares: contra la esperanza, la desolación, ; contra la posibilidad de cambiar, la queja permanente; ante los deseos de ayudar, la injusticia perpetua…

Por lo pronto, yo prefiero ser positivo.